Eugenio Ibarzabal

De Himmler a San Pablo, pasando por Mo Mowlan

Posted by on Feb 01 2010, in Sin categoría

La verdad es que cuando uno lee los comentarios que nos llegan sobre datos económicos, que se veían venir y están predichos, las decisiones que ahora se toman, que llegan tarde y no son sino parte de lo que deberían ser, la impresión es de no haber hecho lo que toca, sino más bien lo que gusta, con la consecuencia de que ahora lo que toca hacer va a ser más duro todavía de lo que tocaba hacer antes.
Y todo ello en el marco de que, en el fondo, tampoco es tan complicado lo que toca hacer. ¿Qué pensaríamos de unos hijos que cuando la familia está en una mala situación económica dicen a los padres que ellos no están dispuestos a renunciar a nada porque son derechos adquiridos?… Pues es lo mismo a nivel general. Y la impresión que da es que, en ocasiones, la sociedad puede ser más razonable de lo que son los parecen representarles. Todo es mucho más sencillo.
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Creo que hay un engaño con muchos de los libros de desarrollo personal, basados con demasiada frecuencia en mi desarrollo sin tener en cuenta el contexto, y basándose en lo que me gusta y apetece. No es realista, no es así. No me extraña que haya tantas críticas contra este género de libros. Muchos de ellos literalmente engañan: si no se parte de asumir primero lo que me toca, el resto no tiene ni pies ni cabeza. Y sé que puede parecer duro, y que voy contra lo políticamente correcto, pero en qué mundo preferimos vivir: ¿en uno en que cada cual cumple con sus obligaciones o en otro en que cada cual vive luchando por hacer lo que le gusta, justificándolo como derechos?… Sé que alguien puede decir que caricaturizo; me da igual. Respondamos a la pregunta y saquemos consecuencias.
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He leído un libro que no se lo recomiendo: “Heinrich Himmler”, de Peter Longerich. Sí, ya sé lo que estarán pensando: “mira que eres, Eugenio, qué libros estás leyendo”. Soy así. Pues bien, la conclusión es evidente: el tipo es un señor normalito. No busquen enfermedades raras, ni pasados escabrosos, ni acontecimientos vitales dramáticos. Piensa en sí mismo todo el santo día, rechaza cualquier criterio moral, es implacable en su actuación, lo justifica con grandes teorías agravios previos, pasa más bien desapercibido, lo que le permite subir en el escalafón, es minucioso, ordenado y organizador. Le toca la posibilidad de ser muy malo. Y lo es. Es como cae en una pendiente y va hasta el final. Lo que nos distingue a las personas son dos cosas: si nos agarramos o no con fuerza al borde y resistimos, y cuan larga es la pendiente, porque una vez comenzada la caída no hay quien nos pare. Terrible y aleccionador.
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Pero para acabar bien la semana, veo en la británica una película sobre la vida de Mo Mowlam, basada en la que fuera política británica responsable de las negociaciones en Irlanda del Norte. Me emociono con ella, con su matrimonio, su fuerza, su tumor, sus pelos, sus fortalezas y su alcoholismo. Termina la película y me digo: eso es una vida, a pesar del sufrimiento. Si a alguien le interesa hay un libro: “Momentum”. Lo que no sé es si está traducido o no al español.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca
”…
Por si alguien cree que está tomado de algún gurú americano, diré que es San Pablo, Carta Primera a los Corintios 12, 31-13, 8.

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