Eugenio Ibarzabal

Una amiga se despide.

Publicado por el 02 Ago 2015

Ha fallecido una amiga con quien he mantenido una relación muy estrecha en los últimos dos años. Me llamó tres días antes para despedirse; estaba muy cansada, apenas podía hablar, pero hizo un esfuerzo que agradecí emocionado y que dejó marca en mí. Me eligió en su adiós.

Montaigne dijo que “aprender a vivir es aprender a morir; y que aprender a morir es también aprender a vivir”. No sé si ella habría leído a Montaigne, supongo que sí, porque era lectora voraz. Pues bien, ella murió en paz porque llevaba ya mucho tiempo viviendo en paz, muy a pesar de estar luchando y conocer las escasas posibilidades que ofrecía su batalla.

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En algún momento me pareció intuir su esperanza de continuidad; de hecho, nos despedimos diciendo que seguiríamos haciendo risas en algún otro lugar. Me gustaría traer hasta aquí el ejemplo de su serenidad y de su sentido del humor a lo largo de los últimos meses.

Estar bien cuando estamos bien es fácil; lo difícil es estar bien cuando estamos mal. Y es en ese momento cuando se descubre de verdad quién eres.

Me ayudó contándome la historia de su gran amor, un amor que la enfermedad deshizo, pero que nunca quiso olvidar y que constituyó sin duda la mejor historia de su vida. Ahora estarán por fin de nuevo juntos. Traigo hasta aquí una de sus frases favoritas: “nunca pasa nada y cuando pasa ya no importa”.
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Se llamaba Gloria Quesada y fue Directora Gral de Osakidetza. Conocerle ha sido una de esas cosas que de verdad importan.

Kim Philby y Santiago Carrillo.

Publicado por el 19 Jul 2015

Un par de libros que me han interesado: “Entre amigos” y “El zorro rojo”, biografías sobre el espía Kim Philby y Santiago Carrillo.

El ámbito cerrado, autosuficiente y viciado de los servicios de información en el primer caso, regado por ingentes cantidades de alcohol, en el que la partida es ganada por el que tiene más capacidad de aguante. Si a alguien le interesa saber cómo se puede vivir manteniendo una mentira más de veinte años, éste es su libro.
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Genera desasosiego observar trabajar a Philby, un hombre encantador con sus compañeros, pendiente de pequeños detalles, con una capacidad de escucha infinita, interesado por ellos y, precisamente por eso, un gran seductor, que los traiciona de una manera fría, sistemática y completa. A lo largo de toda su historia no hay concesión alguna, ni clemencia, ni incoherencia generada en un momento de “desliz humanitario”. Al contrario, la crueldad es la norma de conducta contra los posibles enemigos de la Unión Soviética. ¿Cuántas muertes, y, además, qué tipo de muertes, habrá podido generar la transmisión de su información a los soviéticos de la época?… En el libro aparecen tan solo los que son demostrables.

Sorprende que esas convicciones prosoviéticas tan firmes se prolonguen y no entren en crisis durante tantos años, muy a pesar de tener que suponer que él conocía mejor que nadie cómo era, y cómo no era, la vida de los trabajadores en los años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial, en plena etapa estaliniana. No hubo atisbo de duda, y para ello engañó no solo a los servicios de información británicos sino también a sus propias mujeres, a las que destrozó. Y todo ello por el arrebato ideológico producido por una adhesión juvenil a una ideología que tan solo conocía por los libros y por los agentes soviéticos que contactaron con él… Hasta que muere en Moscú no hay, que se sepa, remordimiento, concesión ni reconocimiento alguno. Una inteligencia, habilidad social, capacidad de trabajo y salud excepcionales, absorbidas, destinadas, entregadas al servicio de un ideal que el tiempo ha demostrado que era uno de los más inhumanos que han existido a lo largo de la historia. ¿Simple equivocación?… ¿Pero cómo puede uno equivocarse traicionando una sociedad como la británica, que, con todos sus errores, mantenía un nivel de respeto a los derechos humanos claramente superior a la de los soviéticos de la época?… ¿Y esto no lo sabía una de las personas mejor informadas del mundo en aquellos años?… Somos, de verdad, un misterio.
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Y si hay quien se pregunta cómo Carrillo se pudo mantener cincuenta años en el poder puede también leer a Paul Preston, ese historiador al que debemos tanto. Su halo de distancia nos ha ayudado a poner muchas cosas en su sitio.

Resulta hasta risible, si no fuera por sus consecuencias trágicas, observar la transformación paulatina de los análisis de Santiago Carrillo con respecto a la sociedad española. Pero es menos risible cuando se advierte que los cambios de análisis no se producen por la llegada de nuevos datos sino como herramienta de lucha de poder con sus propios compañeros de la clandestinidad. La ideología de Carrillo se altera en función exclusiva de lograr perdurar. Se dice una cosa y mañana otra, y todo resulta además coherente. Y los errores no generan nunca la duda en uno mismo, la posibilidad de que uno puede equivocarse, de la misma manera que se ha demostrado hasta la saciedad que se ha equivocado no ya una sino muchas veces.

La autocrítica es algo que se exige a los demás y que cuando una la hace parece más bien una alabanza propia, de modo que quede la sensación de “mira que bueno es que hasta incluso es capaz de autocriticarse, no como los demás”.

Cabe suponer que tanto Philby como Carrillo estaban en el centro de la las fuentes de información, que mamaban de ellas, que no había conspiración que les fuera ajenas. Y sin embargo no son capaces de ver lo que tienen delante. ¿O no lo quieren ver?… ¿O no les conviene ver lo que no ven?… La ideología y el poder lo contaminan todo.

Luego están los métodos, aplicando Carrillo los mismos que el adversario fascista al que se decía combatir: delaciones de compañeros a la policía, torturas, asesinatos, complicidad, defensa y colaboración con las mayores tiranías.

Pero lo que resulta más sorprendente viene después: ver cómo este personaje es finalmente convertido por la derecha española para quien era la peor “bestia negra” en un abuelete amable, riguroso y sabio por haber aceptado la monarquía, la bandera y la Constitución, muriendo en olor de reconocimiento, respeto y gratitud.

Pero la vida y la historia son también así, y es por eso por lo que no hay que tomar en serio todo lo que se nos dice, sino que es preciso seguir pensando por uno mismo y aguantar las consecuencias de ser considerado como “rarito”.. Y es que ser independiente tiene ventajas, pero también muchos inconvenientes.

El buenismo peligroso.

Publicado por el 05 Jul 2015

Mantengo estrecha relación con organizaciones de ayuda a gentes necesitadas. Algo se está haciendo mal con respecto a determinadas ayudas sociales, guste escucharlo o no, algo que puede empeorarse aún más con la implantación de la nueva Ley de Vivienda en el País Vasco.

No tengo datos para hablar de si las ayudas son sostenibles económicamente o no, ni de los posibles abusos, ni si la mayoría son inmigrantes o no. No entro en ese debate.

Sólo hablo del modelo: se están dando ayudas sin contrapartida alguna. Derechos sin obligaciones. No se exige esfuerzo posterior alguno para los beneficiarios. Ya se sabe: no se debe obligar.

Se trata, en consecuencia, de una política que genera agravios entre los que han estudiado, trabajan y ganan luego un sueldo mínimo, particularmente jóvenes, que observan como otros ganan tanto o más sin hacer absolutamente nada. No voy a hablar de “lo que se dice”: mafias con comisiones, gentes que pudiendo trabajar no lo hacen porque no les compensa, maltrato a voluntarios que gestionan las ayudas, consideración de que ayudas en su caso suplementarias por parte de algunas organizaciones son consideradas como derechos por parte de algunos no se sabe muy bien por qué.

Lo único que digo es que estamos generando personas (un modelo que se repite, además, a lo largo de generaciones) que se consideran con derecho a cobrar (cosa en lo que creo) sin obligación de contrapartida social alguna por su parte. Esa ayuda no cumple el objetivo para la que se creó: integrar y servir de puente temporal para lograr una situación independiente, estable y digna para las personas. Hay ya suficiente experiencia al respecto. Propongo identificar el porcentaje de los que lo han conseguido. Sería que podría ayudar a situar bien el debate.

O se aparta la ideología, se objetiva el debate, se obtienen conclusiones y se aplican de inmediato, o ese malestar va a estallar, afectando a votantes de la derecha y de la izquierda, a mayores y, sobre todo, a jóvenes. No hay más ue ver lo que ya ha ocurrido en algunos lugares de Europa.

Ese “buenismo” es peligroso. El infierno está lleno de buenas intenciones. Y nuestro país no es una excepción.

Unas declaraciones de Tsipras de Mayo de 2012

Publicado por el 28 Jun 2015

A propósito de la crisis griega he recuperado lo siguiente. He aquí lo que escribí el 22 de Mayo del 2012.

«Leo unas declaraciones en “The Guardian” del líder del partido Syriza, Alexis Tsipras, que me parecen definitivas: “si tú debes 5.000 al banco es tu problema, pero si debes 500.000 es un problema del banco… El (nuestro) es un problema de todos. Es nuestro problema. Es el problema de Merkel. Es un problema europeo. Es un problema mundial”… En toda la entrevista no hay asomo de responsabilidad propia. El problema empieza, según él, hace dos años, con los primeros acuerdos de rescate, no antes, con la irresponsabilidad del gasto, el mal uso de las ayudas europeas y con la corrupción. Más claro, agua.

Es un chantaje que se nos hace a todos. O me sigues refinanciando, o te hundo. Esa es la situación en la que nos encontraríamos. Y adelanta que va a haber un tercer rescate y a los seis meses otro más. Literal. ¿Es esto un escenario estable para el futuro?… ¿Vd. que haría con un socio (sic) así?»….

Grecia: ni contigo ni sin ti.

Publicado por el 28 Jun 2015

Syriza ha basado su táctica en pensar que “no os vais a atrever a dejarnos fuera”. Otra táctica ha sido la de retrasar la verdadera negociación, con la esperanza de que Bruselas no tenga otro remedio que ceder en el último minuto: “por la paz una ave maría”. También ha pretendido plantearlo como un tema moral: víctimas y culpables, tratando de lograr la culpabilidad externa y la solidaridad interna. Lo han pensado muy bien, pero…

Bruselas no podía hacer otra cosa que esperar: no había hasta el último momento nada que negociar. Resultaba evidente que la perspectiva de una salida de Grecia no era de su agrado, pero había también voces diciendo que la podían controlar. Su única duda era, llegado el momento, hasta dónde ceder. No era tanto cuestión de números, sino de dónde salen esos números: aumento de impuestos o recorte de gastos. Cuestión de confianza. Tenían sus líneas rojas, pero, al contrario de los griegos, no las mostraron en público. Por otra parte, concesiones significa precedentes para otros países.

Dicho esto, ¿hay de verdad solución final para Grecia?… La situación bien podría quedar reflejada así: ni contigo ni sin ti mis penas tienen remedio. Ni dentro, ni fuera de la UE. Los griegos van a tener que hacer sacrificios si permanecen en la UE y aún mayores si salen de la UE. Tendrán que elegir entre lo malo y lo peor. Veremos lo que finalmente dice su gente en el referéndum.

Pero la pregunta sigue ahí. Sea cual sea el escenario final, la solución pasa por un acuerdo interno de la sociedad griega: un acuerdo de solidaridad y de creación de riqueza. En privado los griegos no hacen sino hablar mal los unos de los otros.

En el año 2010 escribí que era mejor que Grecia saliera del euro. Desde entonces sus obligaciones con respecto a los acreedores han crecido, muy a pesar de que en 2014 habían comenzado a crecer. El lío en pocos meses se ha hecho aún mayor. Y de seguir así, crecerá. Bruselas, es decir, todos, dimos un dinero en determinadas condiciones, acertadas o no, para tapar un agujero que solo los griegos habían generado, muy a pesar de las ingentes ayudas previas de los fondos europeos, agujero que, llegado el momento, los griegos no tuvieron otro remedio que reconocer. Conviene recordarlo. La pregunta es cómo generar más riqueza. La pelota, ya no de la negociación sino del futuro, la tienen los griegos, no depende de los demás. Que no nos creen falsas culpabilidades.

Tsipras es no solo la expresión de la ideología anti empresa (de ahí en gran parte el desastre de los últimos meses y la falta de acuerdo) sino también alguien que no es capaz de resolver nada. Genera unas expectativas falsas ante su gente y, cuando fracasa, no solamente evita tomar una decisión sino que devuelve la responsabilidad, que es suya, a su propia gente.

Va a proponer el NO diciendo que es un SI al acuerdo; la única posibilidad que todavía cabe es que la sociedad griega dé un SI y le diga que NO a su gestión.

Un verdadero desastre. Detrás de sus camisas sin corbata, sus motocicletas, sus mochilas y su aspecto informal al vestir no había sino eso: formas. No había nada más. ¿Seguirá inyectando dinero a los bancos griegos el Banco Central Europeo?… Es el momento más delicado de la historia del euro. Veremos qué pasa el lunes.

Me llama la atención las declaraciones y análisis de tantos y tantos, políticos, especialistas y periodistas que nos han venido a decir que todo esto no era sino un pequeño teatro para escenificar finalmente un acuerdo. Cuanta frivolidad, cuanto buenismo y cuanto miedo a llamar a las cosas por su nombre.

Tenemos lo que merecemos.

En recuerdo de un amigo.

Publicado por el 20 Jun 2015

Dos años de la muerte de un amigo que se suicidó. Se llevó su secreto. No lo quiso, no lo pudo, compartir.

Nos seguimos juntando sus amigos, hablamos de él, recordamos lo gran persona que era, su capacidad de entrega, su generosidad. Hasta los materiales más duros tienen un punto en el que, ante la presión, se rompen. Pero sus amigos continuamos hablando de él. Lo recordamos y nos emocionamos.

Para él lo más importante en la vida era la mejora, el cumplimiento de sus obligaciones, el trabajo. Un verdadero ejemplo para todos sus compañeros. Siempre la palabra amable, la disposición a la ayuda, el ánimo ante las dificultades.

Pero él recibió lo contrario. Y no pidió ayuda. Nunca sabremos el por qué.

Hoy es el día en que la dirección de su empresa aún no ha reaccionado. Discursos de gestión de personas, de lo fundamentales que son, de su satisfacción y de su implicación. Simple discurso, hacer que se hace. Se suicida uno de sus mejores trabajadores y no hay reacción, no hay reflexión, no hay consecuencias, no pasa nada. Fue su culpa, se dice que se dice.

Hablamos de la necesidad de grandes cambios y de trastocarlo todo. No sé. A veces con cambiar muy poco, podemos estar mucho mejor. En esa empresa están esperando que alguien haga algo. Porque, a veces, no es el sistema neoliberal, no es la conspiración universal, ni el gobierno de unos pocos, allá lejos, en Bruselas o en Nueva York, sino que son personas concretas, que están muy cerca, las que lo destrozan todo.

Y lo peor es que muchas veces son los mejores a los que peor tratamos. Como sabemos que no van a poner el grito en el cielo ni van a reaccionar mal…, pues nos aprovechamos de ellos. Los machacamos. ¡Qué crueldad!… Débiles con los fuertes y fuertes con los débiles.

Es en esos momentos cuando te das cuenta de que verdaderamente el mundo está al revés.

Una segunda oportunidad. ¿Por qué no?

Publicado por el 13 Jun 2015

«Para mí era un joven generoso, cariñoso y protector. Ese fue el chico que yo conocí. Siempre lo recordaré así. No en el que lo convirtieron. Se aprovecharon de él; no fue sino una víctima más”.

Quien así habla es Christianne Boudreau, madre de Damian, un joven canadiense que se convirtió al Islam para terminar viajando a Siria a luchar en las filas del Estado Islámico. Murió a los 22 años. Comenzó a decir en casa que los medios de comunicación manipulaban a la gente, que su familia no sabía la verdad de lo que ocurría en el mundo y que el sistema occidental era egoísta. Cambió de costumbres, salió de casa, cortó relaciones con los más cercanos.

A las seis de la mañana de un día llamó a su madre desde el aeropuerto de Calgary para decirle que en ese mismo momento salía para Oriente Medio. Su madre lloró de manera interminable: “lo único que quiero es que te quedes”, le dijo. Fue imposible. Dos años más tarde la madre supo que había muerto fusilado por un pelotón de ejecución del Ejército Libre de Siria, que poco antes le había detenido en una emboscada.

“Quería luchar contra Bashar al-Assad, porque mi hijo decía que detenía, torturaba y mataba a niños y a mujeres”, dice su madre. “Tenía el corazón en el lugar correcto; lo que no sabemos es lo que llegó a pensar tras el lavado de cerebro al que fue sometido”.

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Un victimario que era también una víctima, que fue primero víctima antes de ser victimario, y que si no hubiera sido víctima tal vez no se hubiera convertido, a su vez, en un victimario. No necesito pensar en ese joven canadiense. Me llega también gente cercana nuestra, de este país, y en los lavados ideológicos que han podido sufrir algunos de nuestros chicos y chicas a los dieciocho años, ahora en prisión, mucho antes de convertirse en lo que antes no eran ni jamás soñaron llegar a ser. Esa gente merece otra oportunidad.

Es por eso que algo me dice: cállate, no juzgues y simplemente haz lo posible para que nunca jamás vuelva a suceder. Christianne Boudreau, la madre de Damian, ha fundado una organización en Canadá que busca ayudar a las familias que sufren esa misma situación. Su mensaje es hablar, hablar y hablar. Con todos, de todo, dentro y fuera. Y aquí.

Entre mis amigos compartiendo «50 semanas y media en Brighton»

Publicado por el 08 Jun 2015

Si alguien me preguntara por qué escribo diría que son varias las razones, pero que una de ellas es para luego tener la oportunidad de conversar con los lectores. Y no tanto a propósito de algunos tópicos como son si les ha gustado o no, si les ha entretenido o no, o si el final les ha deparado un desenlace que no esperaban, porque en toda novela hay un cierto juego inteligente con los lectores, que fundamentalmente se centra en si les has engañado, y si el engaño era noble o no.

Pero hay también algo más. Escribo para conocer lo que ha suscitado en ellos, aprender de sus observaciones, saber lo que en verdad les ha generado e identificar lo que les puede interesar. Porque no hay escritor sin lectores. Son las dos caras de una misma moneda. Y hay un momento en que con ellos se generan silencios que lo dicen todo. Un placer. Emocionante.

Os presento un video que es también un reportaje de un encuentro con mis amigos de Vitoria a propósito de “50 semanas y media en Brighton”, celebrado el pasado 22 de Abril. Dura en torno a los doce minutos. Es una presentación del libro, así como de los escenarios de Brighton donde transcurre la novela. Hay también confesiones, mías y de mis amigos.

Para mí resultó un momento sumamente grato y lo quería compartir.

Aguante activo

Publicado por el 06 Jun 2015

¿Cabe hablar de ideología a jóvenes universitarios sin trabajo y pensando en emigrar?… Valiente consuelo. Les veo flagelarse, creer que la culpa es de ellos, que no valen, que nunca lo van a conseguir, que otros sí pero que ellos no. Sufrimiento que me toca contemplar con frecuencia. Compartido. ¿Qué decir?…

Algunas ideas.

– El verdadero Master debería ser el conocimiento del inglés. Creen hablarlo mejor de lo que realmente hablan. Pero no es tan sencillo. O se habla bien inglés o el trabajo que se van a encontrar fuera es fácil de imaginar.
– Preguntarse para qué vale uno, más allá de las modas y caminos trazados, y volverse a preguntar luego: y eso ¿para qué podría servir?
– Apuntarse a todas las posibilidades, e ir con ellas hasta el final. Agotarlas. Que sean las propias posibilidades las que le abandonen a uno. Solo necesitamos que una de ellas funcione.
Recelar del éxito inmediato. Es lo único bueno de esta situación: genera capacidad de aguante.
La rabia es algo bueno; decirse a menudo: no me van a hundir. Porque lo peor de todo no es lo que pasa, sino lo que nos decimos a nosotros mismos que pasa. El enemigo está dentro. Es ideológico. Siempre.

¿Y si dejáramos las ideologías, por una vez, al lado?… Diario de Mayo.

Publicado por el 30 May 2015

Cuando un partido político no obtiene los resultados apetecidos la culpa es de la comunicación. Bildu ha creado un culpable más: el ritmo. Creo, por el contrario, que algunos electores le han dicho dos cosas: que “es la economía, no la ideología”, y que, al tocar poder, les han visto asomar una patita autoritaria que no les ha gustado nada. La izquierda abertzale, cabe recordar, ha obtenido sus éxitos electorales históricos unidos a la imagen de moderación y/o al sufrir ataques. Esta vez no era el caso.
El domingo había mucho en juego. Algunas empresas podían haber dicho “hasta aquí hemos llegado”. Por el momento no lo harán. Queda aún por saber si este país generará un clima favorable a la pequeña empresa (no tanto a empresarios y/o trabajadores, que es cosa diferente), uno de nuestros signos de identidad, guste o no a algunos, dados los prejuicios ideológicos existentes.
Lo único a destacar en el éxito de Maroto es cómo el resto de partidos, lejos de objetivar y recuperar ese debate (cosa que pedimos inútilmente hace meses desde aquí), le ha hecho la campaña al responder con lo “políticamente correcto”, es decir, con ideología. Por cierto, ya sin terrorismo, ¿el PP tiene hoy alguna bandera, que no sea ideológica, que ofrecer?…
En todo caso, nuestro pequeño país parece ahora una balsa de aceite.
Lo de Podemos… Bildu no ha sido, en buena parte, cosa diferente. He trabajado con Manuela Carmena. La observo con cariño. Por una parte me da pavor todo lo que significa la improvisación en manos de personas que, con su mejor intención, se alimentan sólo de lo ideológico y que, con demasiada frecuencia, piensan que no hay vida más allá de la administración, con esa animadversión contra lo privado, cuando ellos no son sino la demostración de que, más allá de lo público, también SE PUEDE. ¿O es que ellos son el fruto de las conspiraciones que parecen advertir en los demás?… ¿Por qué hemos de confiar en ellos, mientras ellos parecen desconfiar de todo lo que decimos y hacemos los demás?… Y por otra parte me digo: algo tiene que cambiar. No se puede seguir así. Han llegado hasta aquí. Démosles, pues, una oportunidad… Eso sí, controlada, que es lo que falló en Gipuzkoa. Medicina alternativa.
Navarra es una oportunidad para evitar gobernar saltando de una ideología a otra. Las dos Comunidades, por mucho que UPN lo haya negado por razones ideológicas, necesitan colaborar: Falta dimensión y acechan peligros comunes, por ejemplo los ataques contra el Concierto y el Convenio. ¿Qué van a hacer y qué no van a hacer para evitar que UPN vuelva a gobernar veinte años más?… Sobra ideología, en unos y en otros. La culpa no es, en ocasiones, del sistema, sino de lo que nuestras ideologías hacen con el sistema.

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