Eugenio Ibarzabal

Antton Valverde: «Hay que relativizarlo todo, incluido uno mismo y lo que ha hecho».

Publicado por el 18 Abr 2016

Siempre me ha parecido admirable su calma y su escaso ego. A cada momento parece disculparse diciendo que no tiene mucho que decir en una entrevista a la que ha accedido, yo lo sé, por amistad y por las amistades comunes que nos unen. Días atrás me había enviado una canción con letra de Jon Mirande, que él recordaba que me había gustado, hacía ya muchos años. Me cuenta que anda preparando, en compañía de Andu Lertxundi, un nuevo recital de canciones con letras de poetisas vascas. Mientras hablamos de la letra de Jon Mirande, le pregunto por algún momento especial en su vida.

– No tengo ese momento concreto que me haya marcado de manera definitiva. Veo mi vida como un transcurso. Se ha ido conformando poco a poco. Sin mucha alharaca. Ya te digo, aunque hay dos facetas a lo largo de mi vida, la empresarial y la musical, no puedo hablar de grandes tumbos, porque como músico, y cantante en particular, me fui metiendo poco a poco.

Cualquiera que te conozca dirá de ti que eres un hombre tranquilo; al menos eso dice tu forma de expresarte.

– Ciertamente no soy una persona que se precipita. No sé si es prudencia, pero si puedo no correr grandes riegos, no los corro. Eso no es obstáculo para que me haya tocado emprender.

Eres de esas personas a las que, a pesar de tener una afición artística, te toca seguir con la empresa familiar. No te tocó lo que te gustaba.

– A mi padre le pasó lo mismo, pues lo que realmente le gustaba era la pintura y la literatura. Terminé la carrera en la ESTE y estaba destinado a seguir en la empresa de la familia. Vivir de la música era entonces, y sigue siendo hoy, complicado.

Supongo que habría en ti una cierta contradicción y, tal vez, sufrimiento al tener que optar por la empresa en lugar de dedicarte a la música.

– Pero tampoco me ha costado mucho. Decidí no amargarme. He aprendido a relativizar las cosas. Lo fundamental en esta vida es adaptarse, no sufrir más de lo que, en su caso, la propia vida te haga sufrir. Y tengo que reconocer que la empresa y la formación empresarial me dieron también una capacidad de cálculo más frío. Me gustaban sin duda más las humanidades que las ciencias. Pero he sabido adaptarme.

¿Qué es lo que más te ha ayudado?…

– Formar una familia estable. De mi familia no he recibido más que apoyo; jamás problemas, solo apoyo.

¿Qué relación guarda todo eso con la felicidad?…

– No sé muy bien qué es la felicidad. No hay un estado de felicidad, hay más bien estabilidades y cosas buenas que te da la vida. Tal vez lo identifico más con la ausencia de desgracias. Así, dulcemente, puedes decir que has sido y eres más o menos feliz.

– ¿Y si en lugar de felicidad habláramos de paz?…

– Eso sí que tiene más sentido para mí. No hubiera podido aguantar una vida convulsa. Pero, es verdad, hay momentos de felicidad, o de paz, que en mi caso tienen que ver por una parte con los afectos y por la otra con las aficiones, entre estas la música, que para mí es un fenómeno total. Cuando mi mujer me pregunta: ¿en qué estás pensando?… En notas; en todo momento tengo notas en la cabeza. Siempre tengo una musiquilla. Es un fenómeno envolvente.

Y que te hace estar por completo ahí, presente.

– Anclado. En ese momento parece que sobra todo lo demás.

Y ahora, a tus 72 años, tu dedicación a la música es más constante que antes.

– Sí, me entretiene y me mantiene. Toco el piano y hago más canciones que nunca. Algunas saldrán a la luz y otras no. Diré además que mi actividad musical me ha dado ocasión de hacer y cultivar excelentes amistades, de las que he disfrutado y disfruto mucho.

¿Temes a algo?…

– Sí, me asusta la vejez; estoy muy bien, pero temo a la torpeza, los olvidos, los achaques. No entiendo ese afán de la humanidad de prolongar la vida. Lo detesto. Continuamente sube la esperanza de vida. Me parece una locura. Vale la pena vivir en todo caso, pero, ya digo, no me gustaría llegar a viejo. También me parece un disparate vivir una vida que no merece la pena ser vivida. Hay sufrimientos y sufrimientos.

– ¿Te arrepientes de algo?…

– No, y espero que se me entienda, no creo haberlo hecho todo bien, pero sí que he procurado hacerlo bien. Luego resulta que tienes más información y, sabiendo lo que luego sabes, tal vez lo habrías hecho de otra manera, pero, puesto en aquella tesitura, volvería a hacer lo mismo.

¿Qué te gustaría transmitir a otros?

– No he hecho grandes cosas. No soy un “gran hombre”, no tengo mucho que transmitir. Tal vez unas cuantas canciones escritas en un momento difícil de nuestro país, pero sí les diría que lo importante es escuchar, dejar hablar, saber ponerse en la piel de la otra persona. Todo pasa por la escucha, por estar abierto, por intentar captar.

¿Eres de los que la gente se acerca para que le escuchen?…

– Me ha ocurrido en ocasiones, con problemas de convivencia o disputas de un tipo u otro, y te diré algo que he aprendido: hay situaciones que a lo mejor no conviene arreglar. Me ha ocurrido con situaciones de pareja, y también de otro tipo de enfrentamientos: a veces metes la pata queriéndolo arreglar. No merecía la pena. Hay ocasiones en las que hay que cortar. A todo el mundo le puede ir bien de otra manera.

¿Cómo ha sido tu relación con el público?… Algo me dice que eres un gran tímido.

– Al principio tenía que vencerme mucho; no conseguía estar cómodo. Y estando en escena, con Xabier Lete, que es con quien más he colaborado, me sentía muy bien en el papel de quien está detrás. La persona visible era Lete. Yo le daba la seguridad de quien no va a fallar. Ya con los años me encuentro más cómodo. Ya no me pregunto cuando voy a dar un concierto “para qué me habré metido yo en esto”. También es cierto que vas mucho más preparado, y la preparación es el antídoto contra la timidez. La seguridad es parte de la profesionalidad.

– ¿Y la motivación para cantar?…

– Ha cambiado con el tiempo. Con «Larogeitamazazpi» pretendí cerrar lo que había hecho hasta ese momento. Volqué todo. Me quedé a cero porque creí que no haría más cosas: me equivoqué una vez más. Desde entonces he publicado un CD, un DVD, y hay algo en camino. Ahora lo hago por satisfacción personal, por el gusto de hacer lo que me gusta. Estoy satisfecho de haber contribuido con algunas canciones en euskera, y sobre todo de haber difundido la obra y la personalidad de “Lauxeta”, del que me interesó esa doble faceta tradicional y modernista. Aunque no sé si con mis canciones ocurrirá lo que decía Xabier Lete.

¿Qué decía Lete?…

– Que al morir alguien le preguntaría: ¿y tú quién eres?… A lo que Lete contestaría: el autor de “Xalbadoren heriotzean”. Entonces ese alguien le respondería: está bien, pasa. Estaba extrañado del éxito de esa canción. Hoy ya no tengo angustia alguna con respecto al éxito. Me encanta que a alguien le gusten mis canciones, pero cuando no es así relativizo. No se va a caer el mundo. Las cosas tienen la importancia que tienen.

– Te acuerdas de Lete…

– Todavía me emociono al recordarlo y lo sigo admirando. Era una cabeza privilegiada, de ideas claras: “No quisiera repicar a muerto por un viejo pueblo; es absurdo vivir a impulsos del corazón”, dice en algún verso. Me llamó la atención su evolución final con respecto a la religión.

¿El arte en sí mismo es suficiente para sobrevivir, y no hablo desde el punto de vista económico, sino personal, vital?…

– El arte por sí mismo no es suficiente. No lo es si por otra parte hay desgracias de otro tipo, como la soledad o la miseria. No es casualidad que haya una determinada frecuencia, bastante alta, de suicidios entre artistas. Por otra parte, entre algunos hay mucho ego, aunque mi padre solía decir que había observado más ego entre pintores que entre escritores.

¿Cómo creas una canción?…

– Necesito un punto de partida. A veces pueden ser tan solo dos notas. Si llegas a hilvanar una frase musical, que puede ser de ocho a diez segundos, la canción está hecha. El resto es oficio. También las letras sugieren un estilo de música. En ocasiones he compuesto una música y le he dicho a quien escribe la letra que se adapte a esa música.

¿Cómo llegan esas dos notas?…

– A veces te vienen en la cama: o lo apuntas o lo has perdido. Pero últimamente ya no me levanto.

Una vida.

– Nacido en Donostia, en el año 1943.

– Estudia en la ESTE, Universidad de Deusto, y se inicia en el piano a los seis años.

– Empieza a cantar a los 25. Hasta el momento ha editado trece discos.

– Su mujer le dijo que si ella aprendía euskera él debía terminar la carrera de piano. Y así lo hicieron, una y otro. Luego finalizó armonía completa y cinco cursos de composición con Escudero, del que guarda un recuerdo entrañable.

– Estima la música de George Brassens, por su estilo y por considerar que se trata de una filosofía de vida volcada en sus canciones.

– Lector asiduo. Admira y colabora con Andu lertxundi y se le ponen los pelos de punta al leer la represión franquista en Navarra de la mano de los recientes libros de Miguel Sanchez Ostiz.

IRENE CORMENZANA: «Deberíamos dejar de pensar que los demás estamos a salvo de la guerra»

Publicado por el 13 Mar 2016

Tengo algo en común con Irene: somos dos donostiarras que hemos terminando viviendo en Navarra. Ella en Lekunberri y yo en Obanos. En una lluviosa mañana me relata su historia en SOS Balkanes, organización de la que fue socia fundadora. Y lo que cuenta me parece, a cada momento, más actual, más a tener presente, a no olvidar. Aquí y ahora. Entre nosotros. Con la conversación descubro una mujer a la que la experiencia de la guerra no ha borrado su profunda delicadeza. Le pregunto por ese momento que marcó su vida.

– Tengo 20 años. Primavera. Una mañana yendo a la facultad, me topo con un chico sentado con una pancarta en la que pide una universidad pública y laica. A la salida seguía allí. Y al día siguiente y al otro. Era del MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia). Yo estaba entonces metida en un lío reclamando mi derecho a objetar a la asignatura de religión. Y además sentía un rechazo visceral a la violencia, al autoritarismo, al dogmatismo, así que parecía estar esperándome. Me sumé.

– ¿Conocías previamente Bosnia?

– Viajé a Yugoslavia cuando Tito todavía vivía. Me encantó. Pero fue la guerra la que me hizo conocer a fondo Bosnia, un país precioso, de gente con un humor increíble.

Nada hacía presagiar lo que luego pasó.

– El lema yugoslavo era la unidad y la fraternidad de los pueblos y Bosnia era un ejemplo por la coexistencia de varias religiones. Las diferencias religiosas no eran entonces relevantes porque buena parte eran ateos.

Yugoslavia se rompe y Bosnia celebra un referéndum impulsado por Naciones Unidas y proclama su independencia el 6 de Abril de 1992. Ese mismo día los tanques del antiguo ejército popular yugoslavo se vuelven contra ella.

– El mismo ejército del que se sentían orgullosos. Muchas personas se resistían a creer que ese ejército se proponía destruir precisamente su historia de convivencia.

– ¿Lo veían venir?…

– Pocos. No era fácil admitir que tus vecinos podían convertirse en tus enemigos. Hubo mujeres encerradas y violadas por antiguos compañeros de colegio. No estaban preparados, ni psicológica ni militarmente.

– Vuelves a Bosnia tras la guerra …

– Los que meses atrás hablaban de fraternidad, no habían dejado nada en pie. Era la destrucción, el ensañamiento, la crueldad.

La experiencia fue peor que las informaciones de la prensa.

– Cien veces peor. Hasta entonces las víctimas eran personas imaginarias, anónimas, pero cuando tienen cara y nombres y voz y les tocas, todo adquiere otra dimensión, se convierten en personas de carne y hueso iguales que tú y que yo. Y entonces sus dramas te traspasan. Yo quería comprender cómo podía ser posible aquella locura. Me sorprendió que no hubiera un afán de revancha. Insistían en que no se podía meter en el mismo saco a todos los “serbios” o los “croatas” pues entre ellos también había quienes apostaban por la convivencia. No era una cuestión de etnias enfrentadas sino de modelos de sociedad enfrentados. Segregación por religiones frente a convivencia, pluralidad y mezcla.

¿Y cómo se llega a eso?

– Propaganda, manipulación. Inventando amenazas y peligros. Alimentaron la venganza hacia los musulmanes con la idea absurda de que eran descendientes de los otomanos que habían ocupado los Balcanes. Cuando Mladić toma Srebrenica dice ante las cámaras que le acompañan: “ha llegado el momento de vengarnos de los turcos”. Y mataron a ocho mil personas –tan bosnias como el propio Mladić- cuyo delito era tener un nombre de pila musulmán. Te convencen de que tienes un enemigo. Luego, cuando la guerra se desencadena, cobra autonomía propia. Un crimen alimenta otro crimen.

Detrás de todo ello no hubo, pues, injusticias, ni conflictos previos, agravios anteriores; nada más que construcciones mentales generadas de manera interesada, explotadas en el momento oportuno.

– La guerra se prepara, se alimenta y se justifica recurriendo a agravios o a conflictos de distinto tipo pero, en el fondo, no hay sino ambición, envidia, codicia, deseo de poder. La guerra no pretende solucionar los conflictos sino simplemente eliminar por la fuerza todo lo que se interpone.

– ¿Qué piensas hoy?…

– Hay una línea muy delgada entre la exaltación del etnicismo y el racismo. Ese desprecio hacia otros grupos; la consideración de una cierta superioridad de unos sobre otros. Muy peligroso. Asusta lo fácil que calan esos discursos; lo fácil que es hacernos ver simples etiquetas donde lo que hay son personas. Primero se les priva de personalidad, luego se les reduce a cosas, después a algo que amenaza con alterar nuestra vida y se termina aplaudiendo cuando se las hace desaparecer de nuestra vida y se termina aplaudiendo cuando se las hace desaparecer de nuestra vista.

Europa.

– Me rebelo con la actitud de Europa. Ser musulmán juega en contra. El mestizaje religioso de Bosnia se veía como una rareza exótica incomprensible. Les encajaba mejor la versión de que la guerra era consecuencia lógica del choque de religiones. No sé si fue ceguera o hipocresía, pero abandonaron a Bosnia y la dejaron en manos de Serbia y Croacia para que se la repartieran. Los bosniacos sobraban en su plan. Sabes que los Estados solo se mueven por intereses, pero cuando ves que cierran los ojos ante un genocidio que ocurre delante de sus narices, es descorazonador, indignante.

¿Hubo algo bueno?…

– La guerra como tal es maldad en estado puro. Otra cosa es que por instinto de supervivencia, por amor a tus seres queridos o por simple humanidad, las personas sean capaces de jugarse la vida o compartir lo poco que tienen. La necesidad aguzó el ingenio. Hicimos una exposición con artilugios hechos en Goražde, durante el cerco sin electricidad y sin agua potable: radios a pedales, minicentrales eléctricas en el río con piezas de lavadoras, recetas de cocina a base de ortigas. No tenían casi comida. Hubo algunos casos, pocos pero hubo, de personas que se arriesgaron por ayudar a sus supuestos enemigos. Me viene a la mente un caso terrible de una niña en Višegrad…

¿Tienes un recuerdo especial de alguien?…

– Aunque se me hace difícil mencionar a una única persona, tengo gran amistad con el hombre que organizó la defensa de Goražde. Hasta que comenzó la agresión había sido un vividor pero fue el primero en reaccionar y estuvo siempre en primera línea. Dice que fue la etapa de su vida más íntegra. Paradojas de la vida, de joven no había querido hacer el servicio militar.

¿En qué has cambiado?

– Soy más pesimista que antes. La guerra es la mayor decepción del género humano. He visto lo fácil que es convertir a las personas en bestias y que no aprendemos. Y he aprendido de la capacidad de enfrentarse a la adversidad y al dolor. Te sorprenderá, pero también me he reído mucho con su humor negro.

¿Quién es hoy Irene Cormenzana?…

– Alguien que ha perdido un poco de brillo en los ojos, con más amargura, que está contenta de no verse convertida en una cínica, porque se puede terminar así, dejando de creer. Una mujer más realista pero que no renuncia a la utopía como horizonte, como referencia. Una mujer más antibelicista que antes y que piensa que lo ingenuo no es querer acabar con las guerras; lo ingenuo es pensar que la guerra se puede domesticar, someter a leyes.

¿Qué te ha ayudado y qué has aprendido en esa experiencia?

– La paciencia, la perseverancia, la capacidad de ponerme en el lugar de los otros, la imaginación, el sentido del compromiso. He aprendido que deberíamos dejar de pensar que los demás estamos a salvo de la guerra o del racismo. No sé qué es peor: ser perseguidora o perseguida. Yo prefiero lo segundo y prefiero mil veces más una sociedad diversa y mezclada antes que una sociedad uniformizada. Es más viva, más rica.

¿Hay algo que te irrita en especial?…

– Me irrita el cinismo del realismo político. Es una excusa para no actuar. Y me molesta la falta de conciencia de lo importante que es la educación. Sin educación, sin espíritu crítico, somos presas fáciles del adoctrinamiento, nos convertimos en borregos.

¿Harías ahora las cosas de otra manera?…

– Durante la guerra estábamos sobrepasados, había que actuar rápido y había precipitación. Tuvimos bastantes problemas internos por ello. A veces no contrastamos con suficiente rigor algunos datos. No afecta a lo fundamental pero ves que puedes caer en algunas trampas. A veces leo escritos de entonces y encuentro cierto tono de panfleto dramático que no me gusta, pero quién sabe, quizás si no hubiéramos actuado y hablado con el corazón en la mano y con cierta vehemencia, no habríamos contagiado la solidaridad.

– ¿El dinero que se recoge finalmente llega a quienes lo necesitan?

– Hay quien se disfraza de humanitario para robar, pero por supuesto hay organizaciones honradas y que merecen confianza y que se juegan además la vida. Es cosa de ver su trayectoria, su manera de actuar. Algunas gastan mucho en su propia estructura. Pero si no la tuvieran tampoco podrían hacer lo que hacen. Desconfío de las que se promocionan con publicidad muy emocional, casi morbosa que no ayuda a entender. Algunas buscan captarte con las mismas técnicas que una empresa que quiere venderte algo. Te llaman, te presionan… no me gusta.

– ¿Qué podemos hacer los que observamos lo que sucede con los fugitivos de Siria?…

– Interesarse, no despreocuparse. Si estás atento tienes la oportunidad de hacer algo desde tus capacidades y posibilidades. Exigir a las administraciones que hagan algo está bien, es necesario, imprescindible, pero la pregunta es: ¿y tu qué haces?…

Una vida.

– Nacida en 1958. Psicóloga, animadora teatral, interiorista.

– Veinte años de trabajo en SOS Balkanes.

– Amante de los animales y de la contemplación de la naturaleza.

– Le gusta la buena música. Ravel.

– Buenas influencias: su padre, buena persona, médico, al que los pacientes acudían ante todo para ser escuchadas, sin límites de tiempo.

Miguel Gutiérrez: «El exceso de idealismo es peligroso».

Publicado por el 14 Feb 2016

Lo conocí hace muchos años. Me dijo algo que siempre he recordado: “no es posible ni recomendable que con los años nos sigan temblando las rodillas al contemplar a la persona amada, porque, de ser así, acabaríamos con serias dificultades para andar”…. Me reí y él también, pero lo cierto es que a Miguel le veo reír siempre. Le pregunto por un acontecimiento que cambió su vida.

– Mi separación matrimonial; rompes una relación previa y es doloroso. Implica una carga emocional que ya no olvidas. Una separación es más difícil cuando aún se quiere, como fue mi caso, que cuando ya se odia.

– Al acercarse gente diciendo que está pensando en separarse, ¿qué les dices?…

– Que sean responsables de las consecuencias. Nadie puede sustituir a quien tiene que tomar esa decisión. Lo que sí me sorprende es cuando la separación se produce tras unos años de convivencia previos al matrimonio.

– ¿La separación es un fracaso?…

– Es un cierto fracaso en la medida que es la ruptura de un proyecto compartido. Por eso lo pasas mal.

– La separación ahora es mucho más frecuente. ¿Qué ha cambiado?…

– Que la vida está menos encorsetada, que hay más posibilidades y que, en el caso de la mujer, el cambio que se ha producido es total. Si hay un verdadero cambio en siglos es lo que ha significado la incorporación de la mujer a la educación y a la vida laboral. Eso lo ha transformado todo.

– Hay quien piensa que el incremento de separaciones tiene más que ver con un cierto “ablandamiento social”, con una menor capacidad de aguante, y lo achacan a una pérdida de valores.

– Que la sociedad sea más permisiva me parece algo positivo. Justificar actitudes personales en función de valores generales es una gran excusa.

– Alguien me dijo en cierta ocasión que el verdadero problema no era la primera separación, sino la segunda.

– Significa que no se ha aprendido nada del primer fracaso. Lo único bueno del primer fracaso es el aprendizaje.

– También he escuchado decir que si una pareja continúa es con frecuencia porque en cada momento, uno de los dos quiere más que el otro, y finalmente cede, lo que no implica que siempre sea la misma persona.

– Es verdad que en algún momento puede implicar ceder, pero también en otros significa adelantarte a sus deseos. Una pareja no continúa sin que haya generosidad. Creo que es importante saber dar y saber recibir, asegurar que estás dando de verdad y reconocer que te están dando, respetar límites y convicciones de la otra persona. También se aprende. Y saber clasificar bien los problemas, qué es importante y qué no lo es, para ti y para los demás. Hay quien se ahoga en un vaso de agua.

– Estás hablando de realismo en el día a día.

– Las personas que más posibilidades tienen de sobrevivir razonablemente bien son las que viven con los pies en el suelo; por el contrario, quienes idealizan excesivamente son más tendentes a tener dificultades. El exceso de idealismo es peligroso. Las personas que no se ajustan a la realidad tienen muchas dificultades para cambiar. Al idealista se le ve como algo positivo, pero no lo es. Los ideales hay que ponerlos en solfa, porque los ideales cambian y los demás también tienen ideales. En política, ya lo hemos visto, es perfectamente aplicable.

– Al final, ¿qué es lo importante?…

– La amistad. Tengo un círculo de amistades potentísimo, del que me siento muy orgulloso. Y eso es en parte porque desde pequeño me he criado en la calle. Formaba parte de cuadrillas mixtas. Fui al Instituto, donde no había campos de futbol y los chicos tenían que salir a la calle para jugar. Y entre mis compañeros había absolutamente de todo: gente muy humilde, becarios guipuzcoanos que venían del Alto Deba, hijos de guardias civiles y de militares de baja graduación, hijos de obreros y de profesionales. Y eso me dio la posibilidad de tratar, conocer y adecuarme a gentes muy diferentes, que luego ha resultado ser clave en mi vida. Eso me ha favorecido mucho. Pero también lo he cuidado mucho. Soy muy amigo de mis amigos.

– La amistad, el mejor remedio contra la soledad.

– La soledad es uno de los problemas más graves que hoy tenemos, que cuando te haces mayor y tu pareja, en el caso de tenerla, muere, puede convertirse en algo muy grave e irreversible. La soledad es la enemiga de la felicidad. La amistad es un distintivo de la naturaleza humana. Las vacas no tienen amigas, ni eligen amistades, simplemente pastan juntas.

– Y junto a la amistad…

– La familia. Fuimos siete hermanos, y el recuerdo de mi casa es de una gran actividad, donde confluía y cabía mucha gente, porque eran amigos de un hermano o de otro. Vivir en colectividad está reñido con el egoísmo. Mi padre se gastó todo lo que tenía en las carreras de sus hijos. Siete hijos, siete carreras. Al final vive muy feliz pero con la ayuda de todos nosotros. Por cierto, algo que hacemos muy a gusto.

– En definitiva, que tú te ves viviendo y formando parte de una red.

– No concibo la vida de otra manera. Y esa es mi manera de trascender, de dejar un legado.

– La familia es el modo concreto en el que trascendemos.

– Sí, porque el grupo también se desvanece. Pero en la familia hay una nueva generación que continúa. Los valores están para ejercerlos a través de actos concretos. Yo no soy religioso, tampoco antirreligioso. Soy agnóstico. Acepto el sentimiento de finiquitud, de que esto se acaba. Y mi manera de trascender es la familia. No legas nada a los amigos, sino a tu familia. Esa es mi mayor preocupación: mis hijos. Y al mismo tiempo, disfruto. Pendiente de ellos y, a la vez, satisfecho de ellos.

– ¿La amistad, la familia y qué más?…

– La responsabilidad. De pequeño era un poco bala. Pero me enseñaron que para aprobar hay que estudiar.

-¿La responsabilidad cura?…

– La salud tiene también mucho que ver con aspectos genéticos y circunstancias ajenas, pero también con la convicción de que somos protagonistas de nuestra propia vida. Hay margen y hay responsabilidad, aunque algunas personas tienen más recursos que otras.

– ¿Y hasta qué punto tiene margen de maniobra un psiquiatra?…

– Me ubico con criterios de realidad. Tú aprendes a asumir tu responsabilidad, a saber lo que se sabe. Y a veces se sabe más o menos. Hay quien sabe lo que no se sabe y quien tiene respuestas para todo. A mi juicio, esos profesionales tienen cierto riesgo a la hora de tratar enfermos.

– ¿Qué piensa un psiquiatra del crecimiento de los procesos de coaching y autoayuda?…

– Que está desestructurado, que no hay especialización, que no hay garantía y que existe un riesgo para el cliente. Son actividades que requieren regulación, como todo, y a día de hoy no existe ninguna. Nosotros en la sanidad pública trabajamos en equipo. Hay un control mutuo. La sanidad pública es más potente y mejor, precisamente porque está regulada. Al médico vamos cuando ha fallado la autoayuda. El confesor tiene mucho que ver con el psicoanalista o con la psicología. Es el recurso psicológico vehiculizado con fondo religioso. Alcohólicos Anónimos es un modelo de tratamiento moral de un problema. Es útil para mucha gente.

Ante el mismo problema, ¿puede haber soluciones diferentes?

– Tantas como personas.

– ¿Te arrepientes de algo?…

– En lo fundamental no, pero siempre te queda la duda de si no podrías haber evitado algunas cosas en el ámbito profesional, por ejemplo los suicidios de algunos de tus pacientes, algo muy doloroso.

Una vida.

– 1978. Doctor en Medicina y Cirugía. Universidad de Bilbao.
– 1983. Jefe Servicio de Psiquiatría. Hospital Santiago Apóstol, Vitoria.
– 1998. Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Cruces.
– 2001. Catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina. UPV.
– 2012. Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.
– No le gustan los conflictos personales.
– Le gusta la cooperación, la literatura de viajes, la historia, su huerta y tomar potes con sus amigos.
– Le entusiasman sus cuatro hijos.
– Quiere por encima de todo a su mujer.

Mertxe de Renobales Scheifler: ¿Qué es la ciencia sin el bienestar de las personas?

Publicado por el 17 Ene 2016

Habla despacio, pensando cada palabra que pronuncia, de tal modo que hace parecer a su interlocutor que no pierde nunca la calma, aunque, si se observa bien, Mertxe, entre leve sonrisa y puntual sonrojo, demuestra que, tras la investigadora de procedimientos bien establecidos, existe una mujer apasionada, de humanidad profunda. Tal vez esa calma sea el resultado de un autocontrol obligado por una cierta timidez, no exenta de seguridad en lo que dice y hace. El trabajo científico ha terminado, creo, por moldear su carácter. Acaba de jubilarse en la Universidad.

— Hay quienes dicen que los que han vivido muchos años fuera y luego vuelven no terminan de adecuarse al nuevo escenario.

– Cada lugar tiene cosas positivas y negativas. El bacalao se prepara de distintas maneras. Llegué a san Francisco a los 26. Luego hice el doctorado, me casé, investigué y fui profesora en Reno. Allí nació también nuestro hijo. Y esto me ha hecho recordar que he sido inmigrante, que me recibieron muy bien, y que los que llegan ahora tienen las mismas ansias de trabajar y avanzar que tenía yo en aquella edad.

Y de allí también la aproximación científica.

– Sí. Una manera determinada de enfocar la realidad. A tener en cuenta que hay distintos puntos de enfoque de lo mismo, que los enfoques pueden confluir, que no hay una objetividad de los datos al cien por cien, que los datos deben ser contrastables, y que las conclusiones, a la larga, se pueden modificar.

– No existe, pues, la seguridad de lo que “la ciencia ha dicho”…

– No. Es también lo del color de las gafas con las que se mira, y hay que tener cuidado con el color de las propias. Luego están las circunstancias de las personas y la voluntad de ver desde otros ángulos. Existen diferentes posibilidades de observar lo mismo, y lo importante es darse cuenta de ello.

– En definitiva, que la ciencia le hace a uno ser más tolerante.

– Es mucho más que ser tolerante; te hace cuestionar lo que has pensado y “se ha hecho toda la vida”, y observar que algo ha cambiado, por la razón que fuere. Los resultados de las pruebas pueden ser diferentes. Se parte de una hipótesis, que se pone a prueba, y se trata de demostrar que es cierto o no. En caso de que no sea cierta, modificas la hipótesis.

– ¿Crees en la intuición?

– Sí, pero no como un bombazo, sino como un análisis inicial y rápido, no consciente, de los datos con los que cuentas. Eso sí, que has de poner luego a prueba.

– Se parte, pues, de algo, de una visión, que luego se pone a prueba. Esa hipótesis existiría incluso antes de ser probada.

– De vez en cuando existe eso que dices. Pero el descubrimiento también te viene, por ejemplo, a través de un encargo, en el que se trata de encontrar una solución al problema que te plantean. Entonces comienzas por echar mano de la bibliografía.

– Suena a humildad, a formar parte de un eslabón de la cadena de los descubrimientos. No estaría mal en política partir siempre de datos, de buenas experiencias en otros lugares, encajen con tu ideología o no.

– En ciencia partes siempre de la experiencia, de lo que hay, de lo que otros han estudiado. Planteas una nueva hipótesis y la pones a prueba.

– “Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la no contradicción lo es de la verdad”, dijo Pascal. Y, sin embargo, lo que se estila es ser claro; lo que no es rotundo y claro, no tiene futuro. Hoy no parece haber lugar para el matiz.

– La realidad es compleja. Por eso nos cuesta tanto divulgar ciencia, porque no hacemos frases tajantes, y perdemos al personal buscando analogías que enganchen todos los aspectos que expliquen lo que tratas de contar.

¿Crees que la aproximación científica podría también valer para la política?

Debiera valer para todo. La aproximación científica implica que las decisiones deben estar basadas en datos contrastables, o lo más rigurosos posibles, y de orígenes diferentes. Y al final, al tomar una decisión, hay que sopesarlos todos, porque la persona es única y las situaciones son muy complejas.

– Pero a veces no tenemos ni tiempo ni datos. Hay que tomar una decisión sobre la marcha.

No puedes rebobinar ni en política ni en la vida. En la ciencia, por el contrario, hay posibilidad de repetir pruebas si es necesario. Es como si trabajaras con una cierta red. En la vida no hay red. En nuestro caso, sin embargo, existen los plazos de los proyectos que hay que cumplir.

– Al final, ¿qué es lo verdaderamente importante?

– Las personas. Y que cuando a la noche apagas la luz y te quedas sola contigo misma pienses que has tratado de actuar honestamente, según tu conciencia. Pararte a analizar y pensar que, en el fondo, tu trabajo ha servido para contribuir al bienestar de otros. ¿Qué es la ciencia sin las personas, sin una vida razonable para ellas?

– Científica y creyente. ¿La ciencia te ha hecho cuestionar tus creencias religiosas?…

– Sí. Desechas mitos, racionalizas. Agradecí mucho el libro sobre Jesús de Pagola, porque me dio una aproximación diferente. Me quedo con el Evangelio; lo entiendo como un mensaje de liberación de todo tipo de estructuras opresoras, económicas y sociales, pero también religiosas y prejuicios personales, con lo que ello significa en el día a día. Del resto no hago problema.

La ciencia puede ayudar a la religión, ¿puede la religión ayudar a la ciencia?

Puede humanizar la ciencia. Se trata de buscar los conocimientos científicos no tanto por sí mismos, que también, sino para que valgan para que las personas estén mejor. Para una mayoría de las personas. Podría dar un sentido al descubrimiento científico.

– ¿Qué es lo que has aprendido con la edad?

– Que equivocarse es lo más fácil, que no quedan muchos años y que hay que priorizar. Más calma. Una actitud proactiva y honesta: aceptar lo que venga, aprender a conllevarlo, tratar de disfrutarlo, no amargarse y buscar los aspectos positivos, que los hay siempre. Que la diversidad de personas, culturas, situaciones, hace la vida interesante y la enriquece.

– Una amiga me digo: “nunca pasa nada, y cuando pasa, ya no importa”.

– Le añadiría: y sacar al menos una conclusión.

– ¿Te arrepientes de algo?…

– Sí, de todas las veces que, por mil razones diferentes, he hecho daño a otros. Resumiendo, me he dado cuenta un poco tarde de la importancia que tiene en la vida, para cada persona, contribuir al bienestar de los otros en la medida de lo posible.

– ¿Fue Marie Curie un modelo para ti?

– Siempre me he visto como una persona de una inteligencia normal y, admirándola mucho, me he sentido lejana a fueras de serie como ella. He tenido la suerte de conocer a mujeres científicas más “de a pie” que han combinado la profesión con otras dimensiones de la vida. Me he sentido más cerca de ellas porque he querido también dedicar tiempo a otras cosas.

Defiendes los alimentos transgénicos.

– Sí. Es una tecnología importante, polémica, para mejorar las plantas que comemos. Han contribuido positivamente al bienestar de muchas personas en distintos lugares. Desde el punto de vista científico, está demostrado que los autorizados no tienen problemas para la salud, su impacto en el medio ambiente es en general positivo, sin presentar problemas diferentes a los no transgénicos. Pero los prejuicios ideológicos de unos y otros grupos son muy fuertes.

Una vida.
– Un origen: Bilbao, residente en Vitoria Gasteiz, una ciudad que califica como muy agradable para vivir.
– Estudios: Doctorado en Bioquímica, Universidad de Nevada, Reno, 1979.
– Trabajo: Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, UPV/EHU (Facultad de Farmacia). 1990.
– Recuerdo de América: el descubrimiento de la naturaleza del Oeste americano, el desierto de Nevada, con su marido, así como la apertura de mente de las personas.
– Un libro: “El Hambre”, de Martín Caparrós.
– Dedicación actual: Voluntariado. “Berakah”, de las parroquias del Casco Viejo de Vitoria. Pobreza alimentaria y desperdicio de alimentos. Divulgación científica para los mayores.

YO TAMBIEN HE TENIDO UN SUEÑO.

Publicado por el 06 Ene 2016

A la vista de los acontecimientos que estamos viviendo, poco sentido tiene, por un día, el análisis político. No sé si aburrido o desesperanzado, me puse a soñar y tuve el siguiente sueño.

1.- Hacer desaparecer por un momento las líneas rojas a la hora de relacionarme con los demás, líneas rojas confesadas o no. Dejar de vivir tras una trinchera.

2.- Entender lo que, de verdad, la otra persona quiere decir y, ante todo, el para qué lo quiere decir. Dejar hablar; no interrumpir. Ayudarle a expresar lo que tiene dificultades en plasmar. Decirle lo que estamos entendiendo y preguntarle si le estamos entendiendo bien. Si no ha sido así, rectificar. Hasta que la otra persona se agote. Resumir bien, dar las gracias y pedir permiso para pensar lo que se acaba de escuchar.

3.- Centrarse luego en lo que la otra persona dice y piensa, y no en lo que no ha dicho ni piensa. No utilizar en su contra nada de lo que nos ha dicho ni nos está diciendo. No señalar ni ahondar en las contradicciones; más bien superarlas gracias a la última declaración que la otra persona acaba de efectuar. Y seguir.

4. Hablar mirando los dos a un mismo punto. Como si estuviéramos juntos y a la vez solos. Vamos en el asiento delantero del mismo coche. Nos fijamos en la misma carretera. Mantenemos eso que ahora, de hecho, nos está uniendo.

5. Aprender a callar. Aunque tenga la respuesta, esperar. Respetar el silencio de los demás. Dejar acabar.

6.- Centrarnos en lo que estamos de acuerdo y desarrollarlo, hasta comprobar lo que puede dar de sí. Mirarse de vez en cuando, asentir, sonreír y continuar.

7.- Arriesgarse a ceder. Adentrarse. Pisar ese terreno nuevo. Imaginarse viviendo en él. Confiar y aguantar, aunque solo sea por un momento. Pensar: ¿qué es lo peor que nos podría pasar de seguir así?… ¿Y si tal vez sentimos que no pasaría nada malo?…

8.- Observar todo lo malo que nos viene a lo largo de esa escucha, mirar donde se asienta, sentirlo y luego soltar. Observar que ahora estamos mejor, y que, en el fondo, es el lugar en el que nos gustaría estar. Advertir que el único temor es a que la otra persona decida no hacer lo mismo. Pero ¿y si hiciera lo mismo?… ¿Y si una empieza y la otra sigue?… ¿Puede haber una experiencia mejor?…

9.- Poner un plazo límite a la hora de tomar la decisión de abandonar. Observar mientras tanto nuestros vaivenes, nuestras querencias, nuestros hábitos, nuestras inseguridades. Y aguantar.

10.- No decir que hay que hacer, sino hacer. Probar en lo pequeño, avanzar en lo que tenemos delante, en ese momento, cada día, sin generalizar y extenderlo a lo grande. Paso a paso. Y vivir intensamente cada uno de esos pasos.

¿Le gustaría ser tratado así?… ¿Por qué no hacer, pues, lo mismo?… Probarlo en casa antes que en ningún otro sitio.

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Podemos. Una historia de éxito.

Publicado por el 01 Ene 2016

Bien por Podemos. ¿Cómo lo han conseguido?….
Resumiendo, creo que por tres razones: porque había un enemigo impasible, porque han invertido tiempo en comunicar y porque han trabajado mucho.
Un enemigo impasible.

Me pareció de interés el debate entre Rajoy y Sanchez. Apareció muy claro en qué se ha convertido Rajoy. Demostró que es un hombre que no habla con nadie que no le diga amén, que no le reconozca que todo está bien y que la situación ha cambiado radicalmente a mejor. A nada que alguien le saque del guión habitual, ya no sabe argumentar. Vive en su mundo. Y cuando le llevan la contraria, interrumpe como un niño, niega datos y es incapaz de plantearlo de otro modo. Vino al debate dispuesto a dar otro mitin, soltar obviedades y proclamar lo que le viniera en gana, porque es a lo que está acostumbrado. En el Parlamento no necesita responder, tiene a gala ser previsible, en su Ejecutiva no hay quien le lleve la contraria y en sus conferencias de prensa no existen luego las preguntas.

Le sobran los demás. El a lo suyo.

La sociedad asume que sus hijos han de emigrar, pero oye al Presidente decir que España es un ejemplo en el mundo. Y no pasa nada.
Ante la corrupción, contesta que él ha sufrido mucho, que ha sido muy duro y que ha hecho más leyes que nadie en su contra. Y no pasa nada.

Tras años de demandas moderadas por parte de los nacionalistas catalanes, sufrir constantes agravios, lanzarse a la calle pacíficamente, no responder, no hablar, no negociar nada, el problema parece iniciarse con ese error garrafal que es el decreto de desconexión. Y no pasa nada.

En Euskadi, al tiempo, no hay respuesta ante un Gobierno que ha hecho demandas legítimas, sin saltarse un milímetro la ley. Y tampoco pasa nada.

Es decir, teníamos un Presidente con el que pasara lo que pasara, luego nunca pasaba nada. La sociedad callaba, pero tomaba buena nota.Hasta que alguien saltó y pasó.

Apuesta por la comunicación.

Podemos no ha hecho sino lo único que podía hacer: gritar. No tenía otra arma. Y para ello no ha tenido reparo alguno en acudir a cualquier medio, aceptar cualquier formato y aprovechar el tiempo que se le diera. Es verdad que ha habido expresiones iniciales que ya nunca las volverá a utilizar, pero es también evidente que su agresividad le sirvió para abrirse paso a codazos. Para moderados ya estaban los demás.

Iniciaron el trabajo con sus propios medios y sus propias fórmulas (en apariencia con los que otros decían que eran trasnochados debates), luego se colocaron de tertulianos y, finalmente, el resto de medios les abrió las puertas. Daban juego, hablaban de modo diferente, se dejaban escuchar con gusto.

El éxito fue tal que, sin necesidad de haber ganado elecciones, tan solo con el resultado de encuestas, lograron desbancar a los demás, conseguir un hueco en los medios y hacer desaparecer a los partidos rivales.En sus mítines solo hacían dos cosas: denunciar y hacer soñar.

Mucho trabajo.

Siempre han confiado en la administración y en lo público como único medio para cambiar las cosas, pero lo cierto es que todo, absolutamente todo, lo han hecho desde lo privado. Han montado Podemos en sus horas libres. Sin necesidad de ayudas públicas, ni de subvenciones, ni de bancos. La financiación ha tenido que salir de sus propios bolsillos. No creo que hayan cobrado dietas de desplazamientos. Han demostrado que “trabajando mucho, se puede”.
Pase lo que pase el día de mañana, estoy seguro de que muchos de sus militantes, cuando se hagan mayores, recordarán estos meses como unos de los mejores y más apasionantes de sus vidas. Estarán orgullosos de sí mismos y de lo que hicieron. Cuantas amistades, parejas, pequeñas y grandes historias se habrán generado en este tiempo.
Y lo han conseguido porque un día decidieron ponerse en marcha, dedicarle tiempo, contarlo y animar a otra persona.

Que cunda el ejemplo.

Podemos va a tocar poder, un cierto poder, mayor o menor, y en el País Vasco y en Cataluña tienen todavía espacio que recorrer. Una etapa se cierra y otra se abre. Al escenario anterior le va a seguir otro. Dudo que sea igual de apasionante; tal vez aparecerá lo peor de la naturaleza humana y chocarán con ese mundo público que tanto defienden y admiran.

Pero eso, de producirse, en todo caso, será mañana.

Lo fundamental de hoy es otra cosa: ¿podemos aprender de Podemos?… Su historia es una historia de éxito. ¿Por qué no otros también?… ¿Y por qué también para otras cosas que no sean la política?…
Observé a algunos líderes vascos muy contentos en la noche electoral. Lo que está claro es que la gobernabilidad del próximo Parlamento Vasco es todo menos clara. Creo que hay motivos de preocupación. Las pequeñas y medianas empresas de este país se van a encontrar más solas que antes. Tal vez esté equivocado.
Pero ahora lo único que quiero decir es que, lejos de criticar, pensemos o no como ellos (y es obvio que quien escribe no piensa como ellos), hoy es el momento de reconocer.
Tal vez nos convenga un poco menos de soberbia y bastante más de trabajo. Es una lección de las pasadas elecciones. No estoy pidiendo pensar como Podemos, sino aprovechar de su experiencia. Copiar lo que han hecho bien, pues han demostrado que se puede.

Ofrecer Proyecto.

He leído vidas de los jóvenes implicados en las matanzas de París, así como declaraciones de sus allegados, que, de manera sistemática, les describen una y otra vez como personas de buen corazón, engañadas y caídas en el lado equivocado de la historia. Empero, todas ellas tenían algo en común: la yihad dio sentido y transformó sus vidas.
Porque hay quienes ofrecen trascendencia, proyecto, sacrificio y sentido a la mediocridad del día a día; exactamente lo contrario del consumo, el ocio y la frivolidad que presentan otros.
Se dice que los jóvenes ya no tienen interés en nada que sea serio; lo ocurrido con Podemos para bien y lo sucedido en París para mal, es la mejor demostración de la falsedad de ese argumento. Algunos han marginado y se han reído de lo “serio” de la vida, pero “lo serio” ha vuelto para tomarse cumplida venganza.
Estas respuestas, admirables unas y horribles otras, nos sirven para recordar graves carencias y necesidades. Si algo estamos aprendiendo es que, unos y otros, también necesitamos de lo “serio”. Muchos de los actuales proyectos políticos de este país no ofrecen, por el contrario, sino halago, falsedad y dependencia. “No solo de pan vive el hombre”, dijo alguien. Ni la mujer, añadiría ese mismo hoy. Incluso hay quien se sacrifica por “lo serio”.
Sabía de lo que hablaba.

“Sufragistas” y la exposición de Munch.

Siguiendo con el proyecto, el trabajo y el compromiso, que es lo fundamental del artículo de hoy, veo la película “Sufragistas” y, de verdad, me estremezco. La recomiendo vivamente. La historia sigue siendo actual. Aquellas mujeres llevaban años pidiendo el voto, por todos los medios más nobles, cuidadosos y exquisitos, para tan solo escuchar insensateces, sufrir el silencio e incluso padecer algo mucho peor. Y no pasaba nada. Hasta que una hizo lo que hizo, y pasó lo que pasó. ¿Hay que esperar a que todo se degrade para encontrar una solución?…. Parece que para algunos no hay otra vía que esperar, evitar, callar, amenazar, golpear y, cuando no hay otro remedio, negociar y, en su caso, ceder. A eso le llaman prudencia. Mientras tanto, hacer frases, eso sí, muchas frases.
¿No podríamos adelantarnos y actuar de otro modo?…

Termino con una cita de Munch, en Madrid, una de las muestras más maravillosas a las que he tenido la oportunidad de acudir a lo largo de estos años. Dice así el gran pintor noruego: “En mi arte he intentado explicarme la vida y su sentido. También he pretendido ayudar a los demás a entender su propia vida”. Sabía de lo que hablaba, mucho antes de luego pintarlo.
Entender y dar un nuevo sentido a lo que hacemos.

Y, de esta manera, vivir. Feliz Año Nuevo.

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Juan Cruz Alli: «La inemotividad me ha venido bien»

Publicado por el 13 Dic 2015

Conozco a Juan Cruz desde hace muchos años. Guardo el mejor de los recuerdos. Le he visto vivir buenos y malos momentos, pero siempre ha mantenido una sonrisa pícara, acompañada de un cerrar los ojos hasta hacerlos llamativos de tan inapreciables, mostrando lo que parece una máscara, pero que los que le conocemos sabemos que es serenidad. Me apetece saber algo más de él.

– Venía de una familia carlista. Mi padre fue voluntario requeté y mi madre enfermera durante la guerra. Muy pronto, contrarios al Régimen. “Para esto murió mi hermano” (cayó como legionario en el frente), solía decir él. Pensaban que los carlistas habían sido simple carne de cañón, asaltaparapetos, a los que en el fondo se les despreciaba.

Me fijo en una fotografía del padre, con su boina roja. Observo que los padres han sido fundamentales para él.

– Tenía una formación de convento. Era mancebo de farmacia, y con gran vocación social. Si no estaba en una reunión estaba en una celebración. Mi madre decía que si caía una bomba en casa el único que se salvaría sería él. De convicciones muy profundas.

Y decepcionados.

– Pronto vieron cosas terribles. Luego no me ha sorprendido nada de lo que hemos sabido. Mi madre se enfrentó al ver cómo llevaban a una mujer “pelada”, y llegó hasta Fal Conde para liberar a un hermano que habían detenido “por tener libros en francés”…”Sin piedad” es una buena expresión. No se ha hecho una asimilación completa, que incluye la complicidad de parte de la Iglesia, lo que no es, por más que algunos así lo crean, un ataque a la Iglesia.

Quizá de ese pasado viene ese “cinismo sano” que a veces muestras.

– Mi mujer me dijo en cierta ocasión, que soy inemotivo, activo y secundario. Y si lo dice mi mujer, así será. Un tanto frío en apariencia, sí que lo soy, también muy activo, pero de los que se piensan dos veces antes de actuar.

Un momento en tu vida.

– La muerte de mis padres. Siempre he pensado lo mal organizada que está la vida. Cuando más necesidad hay de acompañar a los mayores y ayudar a los hijos, es cuando más te acapara la vida profesional. Y cuando más tiempo libre tienes luego, han muerto tus padres y los hijos andan ya por su cuenta. Si he hecho algo en la vida, ha sido gracias a que mi mujer ha estado ahí, ocupándose de toda la carga de la familia.

También te marcó la dichosa “parábola de los talentos”.

– Sí, claro. La promoción social y el afán de servicio. No he sido como otros que soñaban desde pequeñitos con ser presidentes de la Diputación. No tenía horas. Era aquello de “tú mira a lo alto”, y “adelante, pase lo que pase”, pero lo cierto es que en buena parte he conseguido mis metas personales y profesionales gracias al sacrificio de mi mujer.

Y con ello el encuentro con la política.

– Cuando llegó el momento, una encuesta de Gallup dijo que el candidato de UPN con más posibilidades era yo, por conocimiento y aceptación, y así se decidió. Pero me apoyó un grupo que pensaba –lo supe luego–que si salía Aizpun, ellos no tenían oportunidad alguna de medrar. Tuve mis dudas. En ese momento gente que no pensaba como yo, me dijo que de no decir que sí podía ser nombrado alguien de quien se sospechaba que era un corrupto. Y accedí. Al ver lo que luego ocurrió, hoy lo habría pensado dos veces, pero en aquel momento tenía fe y confianza en algunas personas.

¿Te arrepientes de algo?…

– Te encuentras con que otros te quieren utilizar. Te apoyan esperando que les sirvas, y si no les atiendes ya sabes lo que te espera. Yo les decía: si no estáis de acuerdo me retiráis la confianza, pero eso era poco para ellos. Había que hacerme daño; en mi caso fue el afán de desprestigiar.

¿No te habías encontrado con lo mismo en la vida profesional?…

– No, aunque sí en la vida universitaria.

Y es entonces cuando la inemotividad te vino bien.

– Sí, me ha ayudado. Sé tragar. Como se suele decir: “pobre pero orgullosico”…. Es a lo máximo a lo que un chico de la calle Mayor de Pamplona puede llegar.

¿Recibiste algún buen consejo de tu padre?…

– Sí, me dijo que nunca pusiera mala cara, que sonriera, que si vas con mala cara te pondrán la misma mala cara, que al borde le tratarán siempre como a un borde. Eso no obsta para que, además de decirme que pusiera buena cara, mi padre me tuviera un tiempo trabajando todo el día en la calle de “maca” en la farmacia. Era también su manera de hacerme ver que la promoción social está en el conocimiento.

¿Y de tu madre?…

– Era ejemplo de mujer fuerte. Una de las veces que saqué suspensos en el Bachillerato, mi padre dijo: “tal vez no valga para estudiar”… Mi madre le contestó: “ya vas a ver tú si vale o no para estudiar”… Recibí una bronca que no olvidaré. Y es que mi madre procedía de una familia venida a menos, que se había quedado sin tierras. Se vino a trabajar a Pamplona. Es de las que pensaba: “eso, nunca más”… La fuerza de la voluntad. Metas altas y esfuerzo personal en todas las cosas. Tenacidad. Si con algo he tenido que ser tenaz ha sido contra mi propia timidez.

¿Algo más de ambos?…

– Sí, rechazar la tentación de la facilidad. No hay que ir por lo fácil, aunque mi mujer me dice que lo complico todo; en esto no creo que lleve toda la razón. Por una vez.

Si algo se puede decir de ti es que has sido persona independiente, que pensaba por sí mismo.

– En política es importante que no debas nada y tengas salidas al margen de la política o del intercambio de favores. Ahí está tu libertad. Son muchos los que vienen a halagarte, a ver lo que te pueden sacar. Solo puedes confiar en los que no te van a pedir nada ni te van a utilizar, aunque esto nunca se sabe…

Hablabas antes, supongo, de las acusaciones de connivencia con el nacionalismo vasco.

– Nunca la hubo. UPN llegó al Gobierno de Navarra por dos factores: el pacto con el PP que le convirtió en la lista más votada y que HB puso los medios para que no saliese el PSOE. Nunca me pidieron contraprestaciones. Hubo por mi parte aproximaciones, gestos y ofrecimiento de salidas. Nada más. No por congraciarme, sino por convicción. En los cuarenta, cincuenta y sesenta yo no había vivido en el grupo carlista de “Mutiko alaiak” esa animadversión contra lo vasco. Al contrario. Empecé a estudiar euskera con el método Mendizabal. La derecha navarra que yo conocía entonces era muy vasquista, porque veían a Navarra como una comunidad pluricultural.

Esa animadversión, es pues, reciente.

– La “Marcha de la Libertad” del 77 fue un desastre absoluto. Muchos lo vieron como una agresión: “vienen a conquistarnos”. En buena parte es otra de las cosas malas que aportó ETA. La coacción produce una reacción defensiva. Y también el hecho de que el movimiento obrero en Navarra era claramente integracionista. Buena parte de las clases medias y altas ligaron lo vasco con la lucha de clases marxista y revolucionaria.

Recuerda un mal momento en especial.

– Al día siguiente de ir al “Oinez”, fiesta de las ikastolas. Me sentí totalmente solo. Creí mi deber ir a una fiesta de la lengua vasca organizada por un grupo de Iniciativa social, en la que nosotros creíamos. Luego llegó lo de Amaiur, cuyo monumento había sido erigido gracias a la Diputación y a la suscripción popular de comienzos del siglo anterior.

Lo que antes promoviste, tal vez un día pueda llegar a imponerse.

– Tan malo es ir por delante como ir por detrás. Tal vez me adelanté. Siempre he creído en reducir tensiones, en no generar más de las que ya hay. El poder tiene la obligación de hacerlo. También he creído que nunca hay que olvidar de donde vienes.

Una vida.

– Nace en Pamplona en 1942.

– Un acontecimiento: la muerte de Kennedy. Pensó que era imposible que algo parecido pudiera ocurrir.

– Un libro. “La hora de la clase obrera”, del cardenal Carding.

– Una persona: Fermín Negrillos, que le dio acceso a su maravillosa biblioteca.

– El cambio en Navarra: una interesante oportunidad para que los que no tenían expectativa de gobierno se responsabilicen, vean lo que hay y olviden demagogias pasadas.

– Un deseo: que unos y otros dejen de fomentar los instintos de los suyos.

– Una frase: “Todo pasa. Pompas y vanidades. Pasa la nombradía como la obscuridad. Nada quedará a fin de cuentas, de lo que hoy es dulzura o el dolor de tus horas, su fatiga o su satisfacción. Una sola cosa, Aprendiz, Estudiante, hijo mío, una sola cosa te será contada, y es tu Obra Bien Hecha”. Eugenio D´Ors.

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No solo de pan vive el hombre.

Publicado por el 30 Nov 2015

He tenido la oportunidad de leer vidas de los implicados en las matanzas de París. Con todo el cuidado del mundo, me atrevo a ofrecer tres perfiles: fanáticos, pequeños delincuentes y gentes de carácter débil captadas por personas más fuertes. También he leído declaraciones de algunos de sus allegados, que, de manera sistemática, les describen una y otra vez como a personas de buen corazón, engañadas y caídas en el lado equivocado de la historia. Pero todas ellas tenían algo en común: la yihad dio sentido a sus vidas.

No pretendo disculpar: si en algo creo es en la responsabilidad individual. Cuando surge un nombre y una fotografía compruebo la edad y pienso en mis hijos al tener esos años. Siempre lo veo luego de una manera diferente. Una sombra de profunda tristeza me domina: han destrozado vidas, para empezar la suya. Imagino también el trato sufrido en la comisaría.

En general, parece evidente por qué ingresaron en semejante horda: es el atractivo de un proyecto radical, que cubre un vacío enorme, que atrapa (literalmente), hasta sus últimas consecuencias. Observamos así el salto a la trascendencia, a la búsqueda de sentido, a la necesidad de vivir con intensidad. “De verdad”. No hace falta luego leer más; los conocemos, los hemos visto muy de cerca. Quizá forman parte, incluso, de nuestras propias familias.

Se dice que los jóvenes ya no tienen interés en nada que sea serio; he aquí la mejor demostración de la falsedad de esas palabras. Trascendencia, sentido, proyecto, hasta llegar al sacrificio, considerados por algunos como reliquias del pasado han pasado a ser más actuales que nunca. Algunos han marginado y se han reído de lo “serio”, pero “lo serio” ha vuelto para tomarse venganza.

Dentro de la gravedad, estos actos nos sirven para recordar graves carencias y necesidades: si algo estamos aprendiendo es que también necesitamos de lo serio. “No solo de pan vive el hombre”, dijo alguien. Sabía de lo que hablaba.

Habrá que atacar lo que sea, pero como olvidemos la necesidad de proyecto y sentido estaremos disparando contra nosotros mismos.

YA ESTA BIEN. Diario de Noviembre

Publicado por el 28 Nov 2015

“Sabino Arana, Angel o demonio”, es un libro de José Luis Granja. Mostrado como racista, falsificador de la historia, radical, mal estudiante, engreído, machista, integrista religioso, fanático y dominante; un verdadero demonio. Y sus seguidores, seres embobados que lo veneran como un nuevo Jesucristo, un auténtico ángel. Un lector ajeno tiene que pensar: ¿y cómo es que alguien pudo seguirlo?… La única respuesta del libro es porque también eran demonios o, en el mejor de los casos, bobos. Dicho de otro modo, el poso que queda del libro es que el nacionalismo vasco es una locura, inventada por un loco al que siguieron otros que, a su vez, no estaban menos locos que él.

Empero, a ese mismo lector le extrañará observar que a semejante “demonio” le reconocieron liberales, moderados, gentes intelectualmente sólidas, hombres y mujeres, creyentes y no creyentes, nacidos en el país y llegados de fuera… O que pudo contar entre sus seguidores con gentes de la talla intelectual y moral de Agirre, Irujo o Ajuriagerra, respetados por todos.

El autor concluye diciendo que el PNV “sigue siendo aranista, por que nunca ha celebrado el equivalente al Congreso de Bad-Godesberg, en el que el Partido Socialdemócrata alemán aprobó la supresión del marxismo como base ideológica”. En consecuencia “el PNV sigue rindiendo culto a Sabino”, lo que implica que sus seguidores siguen siendo tan bobos y continúan estando tan locos como los anteriores; no sé si piensa que son también demonios.

La locura, la maldad y la estulticia son una explicación de poco recorrido para entender cómo un hombre con tan solo diez años de trabajo, llegó a tener, a pesar de prohibiciones y dictaduras, tal influencia posterior. La respuesta ha de pasar, inevitablemente, por algo más profundo. ¿Cuál?… El autor no dice nada al respecto.

Soy, al igual que otros muchos, de los que dejaron al margen exabruptos, insultos, equivocaciones y falsedades del pensamiento sabiniano (que era un genio de la propaganda, como ya indicara Mitxelena), y se quedaron con su entrega, la trayectoria democrática del partido que fundó, su rechazo de la violencia, el impulso al euskera, la formulación de ideas y creación de símbolos que han perdurado hasta la actualidad y que han terminado por ser aceptados, así como por una razón moral: sus seguidores no han tenido que reconocer jamás acción alguna de su fundador de la cual sentirse avergonzados. Si Sabino estaba loco, ¿cómo es que no cometió acto de locura alguna?…

No vamos a recordar “perlas” de Unamuno o Baroja. Nos quedamos con la valentía de su discurso final y el disfrute de sus obras.

Informe sobre Terrorismo.

Los historiadores a los que se ha encargado el Informe sobre el terrorismo y las víctimas en Euskadi no han empezado aún su trabajo pero se aprecia ya ideología en sus manifestaciones. El estudio comienza en 1968. ¿Por qué en esa fecha?… ¿Es que acaso la violencia en Euskadi comienza ese año?…

Nos encontramos con explicaciones que parecen premisas ideológicas: “creemos que hablar de conflicto es insostenible”… “Se está produciendo una ofensiva por parte de la izquierda abertzale de carácter mediático a través de una literatura militante que busca blanquear el pasado”… “Los historiadores tenemos una visión global de lo que ha sido la violencia en Euskadi y su relación con el resto de España que desmonta completamente esa teoría”… ¿Qué historiadores?… ¿Qué visión global?… ¿Dónde se ha plasmado?… ¿Se trata de un informe contra la izquierda abertzale?… ¿Estamos, pues, de nuevo, ante un combate ideológico?…

“Para la configuración de dos bandos se debe esclarecer cómo se organiza y vertebra cada uno de ellos. En este caso, uno lo tenemos claro, el otro es el que faltaría por definir”… ¿Claro significa que uno es ETA y que el otro está por definir?… ¿La existencia del franquismo hasta las primeras elecciones democráticas en España es un dato a incluir, analizar y tener en cuenta?… ¿Las barbaridades del franquismo de aquella época ayudan a entender –no he dicho justificar– algo?… El 14 de Octubre del año 1977 se produjo una amnistía. ¿Existe un antes y un después?… ¿Van a ser examinados y plasmados hechos anteriores?… ¿Todos?…

“El sufrimiento no justifica la condición de víctima, lo que lo hace es la acción directa”… ¿Significa que si no se ha ido a por ellos, ya no pueden ser consideradas víctimas?… ¿Son estos historiadores los encargados de decidir quiénes han sido víctimas y quiénes no?…
“Los historiadores tenemos las herramientas que nos permiten elaborar una tesis final sobre lo ocurrido más allá de empatías”… ¿Tesis final de qué?… ¿No así sociólogos, psicólogos, antropólogos, juristas, moralistas o politólogos?…

Recuerdo a Pilar Manjón ante la Comisión de Investigación del 11 M: “Han hablado de Vds, solo de Vds”… “Utilizan a las víctimas para el desprestigio ajeno”… “Todas las víctimas son víctimas”…”No utilicen ni aquí ni en ningún otro contexto el dolor de las víctimas”… “No lo utilicen como bandera de su propia causa”… “Reconozcan que todos los sufrimientos tienen la misma legitimidad moral”…”Abandonen el discurso de que quienes no están con nosotros está con ellos”…”Las víctimas no entendemos de posicionamientos políticos; solo somos víctimas”… “Que no nos manipulen, que no nos usen”…

Autocrítica.

A finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, se editó una revista que desde el entorno del nacionalismo vasco quiso hacer autocrítica. Se llamaba “Muga”. Pero no se vio acompañada de autocrítica alguna por parte de otros. Se quedó sola. Si algo me hace ser pesimista es observar que aún hoy algunos siguen pensando, como el ministro Alonso, que los otros no son de fiar, y continúan por su parte sin efectuar autocrítica alguna.

La autocrítica es cosa que tienen que hacer, pues, los demás. Antonio Basagoiti llegó a decir de Arana que “fue un hombre que nunca debió nacer”… Jamás me atrevería a decir esto de nadie. ¿Cree el ministro Alonso que esos otros tienen razones para fiarse de la derecha española?… ¿Cuándo vamos a dejar de ampararnos en pretendidos recelos, agravios y prejuicios ideológicos para mirarnos a la cara, desembarazarnos de ellos, unos y otros, y dar, por fin, los pasos que hay que dar?… Aunque solo sea en privado.

En otros lugares lo hacen, muy a pesar de la gravedad de los hechos. En el Reino Unido la policía ha detenido recientemente a un soldado acusado de la matanza conocida como “Domingo sangriento”, el 30 de Enero de 1972, es decir, 43 años después. Cameron pidió en 2010 perdón en nombre del Estado por lo que ese día sucedió. Además de ETA, ¿hay alguien más que debería también pedir perdón en este país?… Ya está bien.

Cansado de políticos que “utilizan” la ley, de la “inseguridad jurídica” de juristas, de historiadores que se fijan en las citas y los hechos “que prefieren”, de obispos que “juzgan y condenan”. Combates ideológicos, repetitivos y estériles, que no hacen sino reabrir heridas, duelen, sangran y tardan en cicatrizar. Ahondar en ellas es fácil; lo difícil es sanar. Ha existido franquismo, resistencia, tortura sistemática (sin la cual no se entiende nada), terrorismo y, a lo largo y ancho de estos años, un sufrimiento enorme, constante e inclasificable.

“Amama”.

Aunque le falta algo para ser tan redonda como “Loreak”, refleja sentimientos, muestra personajes reales, hace al espectador abandonarse en la bruma y dejarse llevar. Contemplo actorazos. El director ya hizo en su momento un documental extraordinario, “Bertsolari”, que debiera mostrarse siempre que se hable de innovación. En el fondo de la película, la incomunicación, uno de los signos de nuestro tiempo.

Observo nuevas generaciones de creadores con vida, talento, ideas, ilusión, que hablan de otras cosas, de otra manera y, sobre todo, las muestran sin nuestros prejuicios ideológicos. Tendrán otros. Ojalá que no sean tan estériles como los nuestros.

Salí confiado y contento.

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