Por ejemplo, de Pascal
Publicado por Eugenio Ibarzabal el 25 Ene 2010
Semanas de presentaciones, viajes, vueltas y revueltas. Vitoria, Valencia, Bilbao, Barcelona y Madrid. Pero HADA se consolida. Nuestros tutores, Nuria y Víctor lo explicaron muy bien en Valencia y los colegios y profesores se van apuntando. En Marzo veremos hasta dónde llegamos. Eduardo Anitua presentó el Centro de Innovación en Vitoria, y se lo agradecimos mucho.
… – …
Un buen amigo, Álvaro Andoni, habla del miedo en uno de los comentarios en el blog de hace unos días. Y me hace pensar. Si algo me ha ayudado contra el miedo ha sido lo siguiente: “hacerlo todo como si sólo dependiera de mí, y confiar por completo como si nada dependiera de mí”. Funciona. Al menos, así ha sido en muchas ocasiones para mí.
… – …
Estos días han caído un montón de libros. Empecé con un libro de Vittorio Messori, “Por qué creo”. Me gustó. Y luego han venido otros dos de él. Pero lo más importante es que como citaba constantemente a Pascal, fue una buena excusa para releer los “Pensamientos”. He aquí un resumen:
1.- Recordar, como decía él, que “conocemos la verdad no solo por la razón sino también por el corazón”, o que “todo lo que es incomprensible, no por ello deja de ser”, o que “el último movimiento de la razón es reconocer que existen infinidad de cosas que la sobrepasan”…
2.- O por ejemplo, cuando demuestra conocer tan bien a las personas al decir que “toda la desgracia de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo en una habitación”… Esto, que es verdad, es sin embargo de las cosas más incomprensibles para mí.
3.- La importancia del entretenimiento y de la diversión. Es por eso que creo que la felicidad en la vida tiene mucho que ver con estar “sanamente entretenido”.
¨La naturaleza del hombre no es andar siempre; va y vuelve”. De algún modo, está bien buscar el tumulto en la vida, pero sabiendo que lo buscas como diversión, no en sí mismo. “El mal radica en que lo buscan como si la posesión de las cosas les fuera hacer felices”… O dicho de otro modo: “se trata de cazar, no de la presa”… 
Pero hay más, y seguimos con Pascal: “así transcurre toda la vida. Se busca el reposo combatiendo algunos obstáculos, y, si se les ha superado, el reposo deviene insoportable por el tedio que engendra. Es necesario salir y mendigar el tumulto”. Y además es verdad.
… – …
Vi “El Cónsul de Sodoma”. Conozco la polémica, porque he leído las declaraciones de Marsé y de Oliart. Es muy posible que en este mundo injusto se haya cometido una injusticia más, esta vez contra Gil de Biedma. Pero, ¿y si buena parte de lo que cuenta fuera verdad?… Y en esto conectamos con Pascal: buena parte de las desgracias cercanas que conozco pasan por no estar bien entretenido, y en consecuencia por tratar de buscar, y finalmente encontrar, entretenimientos fatales, para sí mismos y para los demás. En algunas personas y organizaciones –esa es mi experiencia- es el pan nuestro de cada día. Para el Gil de Biedma de la película, no conocí al real, fue así.
En todo caso, la película es revulsiva. Y como me quedé tan mal, al día siguiente fui a ver “No es tan fácil”, y me volví a enamorar de Meryl Streep. Una vez más.










Si alguien me dijera cuál es la lección más importante que hemos obtenido a lo largo de estos años es algo tan sencillo como lo siguiente: a veces lo único que cabe es aguantar. No quiero ni recordar las veces que hemos tenido que escuchar que no iba a salir, que los centros no iban a decir que sí, que no podríamos ofrecer una oferta económicamente atractiva. No, no y no. Algunos llaman realismo a mostrar exclusivamente las dificultades. Y se supone que algunas de ellas era gente razonable y experimentada. Pues se han equivocado. Muchos de ellos lo hicieron con su mejor voluntad, pero hubo también los que no hicieron sino adelantar “pegas” para quedar como prudentes. Otros eran incapaces de reconocer que hay gente que tiene ideas nuevas y no se muere en el camino. Es por eso que a veces lo que queda por hacer es, simplemente, mientras no se haya cerrado por completo la fuente de posibilidades, recordarse a uno mismo que tiene la responsabilidad de no hundirse, porque en el fondo tiene que reconocer que no sabe lo que puede ocurrir y que no puede asegurar que vaya a ser que no. Me he visto tantas veces contando esta hermosa historia tan solo en el ánimo de recibir, más que una felicitación, un ánimo. Pero no quiero ni recordar algunas de las respuestas. Puñetera soberbia y puñetero ego.



Agradezco a los amigos que me han preguntado por alguna mala noticia a la que hacía referencia en el pasado blog. Creo haber aprendido de lo que sucedió, o mejor, haberme ayudado a recordar nuevamente lo que ha pensado con anterioridad. A veces uno parece escribir libros para otros. Estas cosas sirven para repetirse a uno mismo aquello en lo que cree, y para entender la vida como una estupenda y sabia señora que nos ayuda a colocarnos en nuestro sitio, del que con tanta frecuencia nos volvemos a salir. Es como si, en el fondo, no hay por qué preocuparse en encontrar el sentido de lo que hacemos; es la propia vida la que nos ayuda a la hora de encontrar un sentido, por si lo habíamos olvidado, o por si el anterior hubiera dejado de ser ya válido. Y así, una cierta confianza, que no fatalidad, en la vida nos termina volviendo a centrar. Basta con preguntarse: “y ahora, qué toca”. Me ha venido a la cabeza el relato de “Muerte en Teheran”. Por si no lo saben, se lo cuento.