Eugenio Ibarzabal

Tea Party

Posted by on Nov 04 2010, in Sin categoría

Los europeos respondemos con frecuencia ridiculizando primero a los americanos y luego, al cabo de los años, copiando lo que nos parecía antes tan ridículo. Más allá de la demagogia y -estoy seguro- de intereses económicos muy concretos, los que se han movilizado tras el Tea Party nos plantean cuestiones que merecen la pena ser contempladas con respeto, a pesar de que sus respuestas no coincidan tal vez con las nuestras.

¿Tiene sentido defender que el estado puede estar gastando en lo que no debe?… Es algo que piensan muchos, incluso aquí. ¿Y en qué debería gastar menos?… Pues lo que el Tea Party nos viene a decir es lo siguiente: “estado, no quiero que me des determinados servicios, no quiero pagarte más impuestos por ello; ya me arreglaré yo a través de la vía que sea, y seré responsable de lo que me suceda, para lo bueno y para lo malo”… Hay una enorme desconfianza sobre la eficacia de la gestión de la administración, como aquí, y planea el temor de que el estado pueda estar dando un peor servicio, con menor elección y a la postre más caro. O dicho de otra manera: “soy un cliente, tengo derecho a elegir y no quiero que seas mi proveedor”. Punto. Otra cosa muy diferente es que uno deba contribuir en solidaridad con otros.

¿Pero quién y cómo se decide ese crecimiento de la administración?… Muchos tenemos la impresión de que el incremento del funcionariado, las OPEs de aquí, no es algo que sea decidido por vía parlamentaria y democrática, sino que, con frecuencia, es más bien el fruto de las exigencias de sus propios representantes sindicales y con la aquiescencia de responsables políticos que mañana están fuera y que lo único que tratan es evitarse responsabilidades y un posible enfrentamiento.
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Y estas reflexiones valen para sectores fundamentales como son la medicina, la educación, la incentivación económica o los servicios culturales. Obsérvese la diferencia de actitudes: por nuestros lares lo que se hace es exigir más y más a la administración; y allí lo que algunos están planteando es que dé menos. Más allá de llamarles “tarados mentales”, como he escuchado esta misma mañana a un comentarista “racional y progresista”, ¿por qué no pensar que hay también gentes con la mejor intención que tienen sus razones y que no tienen por qué ser gente de dinero, sino simple clase media que opinan de este modo?… Si a eso se le añade que en América no se ven los frutos de los dos años y sí al contrario el posible aprovechamiento que se pueda efectuar de estos servicios por parte de algunas gentes que “viven” de ellos, se entenderá más y mejor lo que ha ocurrido.

¿Es razonable lo que ocurría hasta ahora en Inglaterra, donde cada niño al nacer, sea de la familia que sea, recibía un dinero, lo necesitara o no?…. Cameron ha acabado con esa donación de carácter universal, y muchos lo han entendido. Hay que ayudar a quien lo necesite, y no hay que ayudar a quien no lo necesite. Creo que no todo es tan sencillo como decir mercado sí o no, izquierda o derecha, sino que es también cuestión de asumir nuestra propia responsabilidad, o dicho de otra manera: hacer lo que nos toca.
Son muchos en América los que no quieren europeizarse, aunque a algunos europeos les resulte esto incomprensible. Lo siento, no somos tan ejemplares para otros. Y veremos el tiempo que tarda en que algunas de esas ideas terminen acampando en Europa, porque ya no es Gran Bretaña, sino también Suecia donde están comenzando a pasar muchas cosas que no queremos ver aquí. Si quieren que les diga la verdad, cuando he sabido que se van a transferir más competencias al Gobierno Vasco, con lo que estoy totalmente de acuerdo, he pensado también: “no sé si habrá mejor servicio o no, ojalá que sí, pero lo que sí sé es que habrá más funcionarios exigiendo de inmediato la equiparación con los mejor pagados”…
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No soy, créanme, un liberal; me encanta Obama, al que creo alguien con un enorme mérito y buena voluntad, al que deseo lo mejor, Y por otra parte, sé que se trata de un acontecimiento coyuntural y que se repite en la mitad de cada mandato presidencial –como le ocurrió a Clinton y a Bush. Estoy seguro de que Obama puede superar este mal trago, de la misma manera que hizo Clinton, que a pesar de su final es hoy considerado como uno de los mejores presidentes americanos.

Todo tiene ventajas e inconvenientes, y lo que no podemos hacer es insistir sólo en las ventajas de lo nuestro y en las desventajas de la posición de los otros. Hay que contemplarlo en términos de saldo final. Lo que no me gusta es esa falta de respeto hacia la opinión de los otros, esa pretendida superioridad de algunos de aquí, esa negativa a tratar de entender el porqué de lo nuevo si es que no coincide con nuestras posiciones intelectuales y morales. Que lo nuevo no es sólo lo que coincide con lo que pensamos; lo nuevo es lo nuevo, guste o no. Y lo viejo, también.

Comments

  • Completamente de acuerdo. Los abusos que muchos de nuestros funcionarios (No todos por supuesto) genera cierta desconfianza hacia la administración pública y la gestión del dinero público.

    De todas maneras y aunque no he seguido de cerca el asunto, algunas de las posiciones que defienden en el Tea Party sí me han parecido totalmente reaccionarias.

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