Eugenio Ibarzabal

In the countryside

Posted by on Jul 02 2012, in Sin categoría

Estoy disfrutando mucho andando. He sido corredor durante años pero al cumplir los cincuenta dejé de correr, y desde entonces me he dedicado a andar. He disfrutado más andando que corriendo, aunque aseguro que correr durante años fue un placer: ¡los artículos que yo habré escrito mientras corría!… Pero hubo un día en el que me dije: se acabó, y la verdad es que no me arrepiento. Andar me permite más cosas que el mero ejercicio: disfrutar del paisaje, hablar con los demás y, nuevamente, visualizar ideas. Tan solo tiene un inconveniente: sufro de vértigo y no estoy para “pasos aéreos” ni alegre observación de precipicios.

Los paisajes me dan automáticamente paz. Tan sencillo como eso. Me resitúan. Me colocan en el lugar que me corresponde, y desde allí veo mejor: la de ideas que me han venido andando y disfrutando de una buena vista. Y siempre buenas. Difícilmente se puede discutir y pasar un mal rato andando. En Escocia me pasó lo mismo. Aprovechamos Sarah y yo una organización que recomendamos y de la que somos veteranos: HFHolidays, que nos permite andar, elegir la excursión, disponer de buenos guías voluntarios, estupenda comida, excelente organización y precio más que razonable.Y en la isla de Arranmuchas preguntas a propósito del futuro de Escocia. Observaba a los amigos escoceses un poco hartitos de que todo el mundo les hiciera la misma pregunta: “¿será Escocia independiente en los próximos años?”, pero al tiempo me daba cuenta de que no daban una respuesta clara. El devenir económico europeo va a ser fundamental, aquí y en Irlanda del Norte. ¿Cómo optar por Irlanda en lugar de permanecer en Gran Bretaña en el día de hoy?… ¿Cómo contrarrestrar a favor del euro y abandonar la libra?…

Pero más hartito estaba yo cuando, pasados los primeros momentos, cuando cobraban confianza, buena parte de mis compañeros de excursión me preguntaban por España. ¿Y qué decir?… Antes uno salía fuera de casa y tenía que dar respuesta a las preguntas sobre terrorismo, y cuando esto acaba uno sigue teniendo que responder a otras preguntas. La imagen de España, créanme, es terrible por aquí. Nos miran como diciendo: qué pobres. Pero luego sabes que piensan: “eso pasa por gastar lo que no tienes”,y se les acaba la pena. Se les nota hasta en las caras. Luego, cambiamos de conversación.

Más tarde he estado andando unos cuantos días en una larga caminata de nueve días por el South Downs Way Walk, desde Winchesterhasta Eastbourne, en el Sur de Inglaterra, en el entorno donde yo vivo. Esta vez se han apuntado cerca de doscientas personas. Observo que para algunas de ellas, especialmente mujeres, éstas son sus vacaciones del año. Unas vacaciones baratas, sanas y sociales. Eso sí, una vez más, todo perfectamente organizado. Hablo con mi amigo Ron, de 72 años, andarín incansable, y le pregunto por su etapa de la vida más feliz: me contesta que a los sesenta, cuando empezó a prepararse para correr maratones. Dentro de unos límites, cada cual puede llegar cuando quiere. No hay competitividad alguna. Hay tiempo para estar sólo y tiempo para hablar con los demás.

Y entre excursión y excursión me vine unos días por casa para trabajar con ADEGI. Esta organización fue mi primer cliente cuando en Noviembre de 1989 creé la empresa, y hoy me veo nuevamente trabajando con ellos. No voy a ocultar mi identificación de siempre con ellos, por una razón: porque hablan de empresa y su referencia es la defensa de la empresa, que es, junto con la familia, la base de casi todo. Si no hay empresa no hay empleo, y si no hay empleo no hay impuestos, y si no hay impuestos no hay estado del bienestar. Ese es el causa efecto fundamental, y no al revés. Cuando escucho a algunos decir que determinadas medidas favorecen a las empresas y por ello son sectarias, sencillamente uno no sabe qué pensar. Una cosa son los empresarios, otra los trabajadores. Pero unos y otros tienen algo en común: el bienestar y el futuro de la empresa, de la cual nos beneficiamos todos, empezando por ellos mismos. No puedo entender que nuestras empresas vayan bien no sea hoy un objetivo compartido.

Volví a facilitar equipos y ofrecer un taller de comunicación interna. Y me sentí muy cómodo y feliz, recuperando una ilusión que, no voy a negar, he estado a punto de perder en los últimos años.

Ha muerto Roger Garaudy, un filósofo francés que a las nuevas generaciones les dice muy poco. Y sin embargo, fue importante para algunos de nosotros. Se trata de un estalinista que rompió con el Partido Comunista francés en los años de Praga, se convirtió al catolicismo, protagonizó unos diálogos entre cristianos y comunistas, luego se hizo musulmán, y finalmente antisionista convencido, protagonizando algunas polémicas sobre el Holocausto que es mejor no recordar. 

Me quedo con este pensamiento: ¿qué queda de una obra que, en su momento, nos pareció sugerente?… Nada. ¿Qué queda de los diálogos cristiano-marxistas que promovió?… Nada. ¿Qué queda de su etapa antisionista?… Un sentimiento de vergüenza ajena y de haber perdido el juicio. Cuando me viene todo esto a la cabeza, tengo a veces la sensación de haber perdido mucho el tiempo con algunos que estaban de moda en su momento. Ojo con ello también hoy.

Y sin embargo, no me ocurre lo mismo con otros. Vuelvo a releer a C.S. Lewis, “Cartas de un diablo a su sobrino”, y al margen de que uno crea o no, observo a alguien realmente sugerente. El libro aguanta, pasan los años y se mantiene, no tanto en ventas, sino en su capacidad de reflejar lo que lectores de una y otra generación sienten a propósito de ellos mismos. Se reconocen en él. Por eso se convierten luego en clásicos. Y es que eso es la sabiduría, cuando alguien dice de otro: “ése sabe de lo que habla”… Tomado con tranquilidad, libro altamente recomendable para el verano. Además es breve.

Pero no puedo terminar sin mostrar mi humilde opinión ante la situación económica española. Creo que el debate sobre eurobonos está distrayéndonos de lo fundamental, que es nuestra propia respuesta a la situación. El problema no es lo que hagan los otros, sino lo que vamos a hacer nosotros. España no va a recibir más dinero que para cerrar el agujero de sus bancos. A partir de ahora va a tener que arreglarse con el dinero que genere, y con ello va a tener que pagar hasta sus propias deudas. Sería estupendo que los otros nos solucionaran el problema con eurobonos, pero sería eso: simplemente estupendo. Una pregunta: ¿aceptaría España, en su caso, pagar deudas de los demás por principio?… ¿Y lo haría Vd. sin garantía, no ya de que le vayan a devolver, sino de que no le van a pedir luego una vez más y luego otra, de modo que su esfuerzo no habrá servido para nada, como ha ocurrido con Grecia?…

La salida, lo queramos admitir o no, pasa por una devaluación interna generalizada en España; los derechos adquiridos van a saltar como han saltado el precio de nuestra casa. Sé que hay cosas que son difíciles de hacer. De acuerdo. Pero no cambiemos de argumentos porque no tenemos valor para hacer lo que nos toca hacer.  Tampoco hace falta saber mucho de teoría económica para entender lo que pasa. A la vista de lo que han hecho y hacen, han dicho y dicen los que saben mucho, uno piensa que los que saben poco pero tienen sentido común pueden ser más fiables y su juicio posiblemente mejor. Bastaba con haber aplicado el viejo cuento de la hormiga y la cigarra, tan keynesiano por otra parte.

Pero también quiero decir que se puede salir, y de hecho a finales de los ochenta y comienzos de los noventa en el País Vasco estábamos con tasas del 25% de paro. Algunos padres, muy poco ejemplares por cierto, decían lo siguiente delante de sus propios hijos: “para qué estudiar, si no van a poder trabajar nunca”… Y trabajaron, y esos padres se tuvieron que comer sus propias palabras.

Quiero acabar con la carta de Txelis. Le conocí hace muchos años, he seguido su trayectoria de los últimos años a través de su hermano, y sé que algún día nos volveremos a ver. Su carta ha sido una de las mejores noticias de los últimos años. No falta ni sobra una palabra. ¿Quién habrá sido la persona que ha impedido que Txelis hubiera unido su imagen y su voz a esas palabras? Hubiera sido un momento verdaderamente histórico: ese sí que señalaba el verdadero final de ETA. Jamás creo haber leído ni escuchado algo semejante de un victimario franquista.

Y junto a ello, el saludo respetuoso y cariñoso de Mac Guinnes y la Reina de Inglaterra. Y es que se trata de ver lo que a veces no se ve: hay motivos para la esperanza.

Reply

10 − 8 =