Eugenio Ibarzabal

En Valencia

Posted by on Nov 23 2013, in Sin categoría

Vengo de Valencia, donde he trabajado con AVAPACE, la Asociación de Paralíticos Cerebrales. Tengo mucho cariño por Valencia. Voy con cualquier excusa. Si me preguntan por qué, la respuesta es que tengo buenos amigos allí. Los amigos, y con ello la experiencia, trastocan nuestra imagen de una ciudad. Para bien o para mal. Me gusta el barrio de El Carmen. No saldría de allí.

En este último trabajo se ha producido una novedad: en la reunión han formado parte tres personas con parálisis cerebral. Una, Rosa, no podía hablar y lo hacía a través de ordenador. Otro, Josep, a través de una cuidadora. La tercera, Amaya, la persona en la recepción, tiene dificultades para moverse. Me observé a mí al comienzo de la reunión; no veía en ellos sino una dificultad más en la reunión. Pero su participación fue la de uno más: brillante a veces, normal en otras. Bastaba con aceptar y actuar en consonancia; el que tenía que cambiar era yo.

Hablé con Amaya. Cuando hablaba, sistemáticamente sonreía. No era un tic, era así. Observé su inteligencia, su madurez, su manera de hablar de la vida, su capacidad para superarlo casi todo. Cuando lo vuelvo a revivir, me vuelvo a emocionar. Me observé al comienzo hablándola como si fuera una niña, cuando al final de las conversaciones tuve la impresión de que, ante ella, el verdadero niño era yo.¡Qué no hubiera logrado Amaya de no ser por su dificultad!…

Hablé con gente en Valencia. Más de una vez había escuchado aquello de “a pesar de todo, nada va a cambiar”. Pero esta vez observé un cambio, ya que alguno había estado en la manifestación con motivo del conflicto en la radiotelevisión valenciana. En un marco de impotencia, eso sí, pero se había dicho a sí mismo aquello de “que por mí no quede”.

Me hizo pensar la actitud de los periodistas de Canal Nou, prestos ahora a soltar todo aquello que antes decían no poder hacer. ¿Y por qué no dimitieron?… ¿Por qué aguantar años así?… ¿Es eso vida?… Uno de los momentos de los que más orgulloso me siento es cuando, hace muchos, dimití. Me quedé, eso sí, con el cielo arriba, la tierra abajo y tres hijos. Solo. Hoy pienso que fue una de las decisiones más acertadas de mi vida. Una de las razones por las que estoy con Sarah es porque en aquel momento de dudas me dijo:

– Haz lo que creas que tienes que hacer.

Por cierto, si alguien desea visitar Valencia, aquí tiene esta reseña en “The Guardian”. Es estupenda, lo digo por experiencia. Y además es verdad.

Comments

  • has clavado a una persona que quiero y admiro mucho ( amaia ). Debería que creerse mucho más que es un punto de referencia de mucha gente.

  • Sólo puedo darte las gracias por esas emotivas palabras. Ha sido un placer poder trabajar contigo y estoy segura de que no será la última.
    Quiero pensar que Amaia, si no hubiera tenido esa dificultad, en su esencia, hoy en día sería la misma y que su sonrisa seguro que seguiría siendo su característica más llamativa.
    Un saludo. Amaia

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