Eugenio Ibarzabal

A vueltas con la historia

Posted by on Ene 31 2011, in Sin categoría

Primero Túnez, ahora Egipto, ¿mañana?… Una primera reflexión: ahora todos explican lo sucedido. ¿Recuerdan a alguien que lo hubiera adelantado unas semanas antes?… Yo desde luego que no. A la luz de las primeras reacciones, daba la impresión de que los gobiernos occidentales conocían de la situación lo mismo que sabía uno. Es decir, muy poco. Algo parecido sucedió con la caída del “Muro de Berlín”.

– Luego, la facilidad con que se organizan las cosas cuando hay razones de fondo. El “pásalo” es definitivo.

– Ahora acusaremos a los dirigentes europeos de connivencia, que es verdad –nunca he entendido el temor reverencial hacia el gobierno de Marruecos-, pero si rascamos un poco podemos ver en nosotros mismos el pánico que provoca la inseguridad, y más aún en un momento económico tan poco seguro como éste.

– Y por último, la evidencia de que, a veces, hay que echarse a la calle y jugársela, por muy pacifistas y por muy prudentes que digamos que hay que ser en esta vida.

El patriotismo, por muy denostado que esté para algunos, es eso: sacrificio, y esto ha sido así a lo largo de la historia. Nos beneficiamos de las buenas acciones de algunos, a pesar de que los autores, muchas de las veces, hayan terminado pagando por ello. Pero si lo hiciéramos solo por nosotros mismos, seguramente no lo haríamos. La humanidad es maravillosa cuando es generosa, es decir, cuando se da. Y las cosas avanzan cuando algunos se sacrifican en favor de los demás. Piense lo que sucede en nuestra propia familia. Al final, sin ir más lejos, una pareja funciona porque uno de los dos quiere más. Es algo así como asumir que “por mi no quede”.

Hay una pregunta fundamental: ¿qué se debería haber hecho, que no se ha hecho, por parte de Occidente?… ¿Cuál era la alternativa a la política de silencio y connivencia que han practicado los gobiernos occidentales?… Si alguien responde sin haber mantenido primero un buen silencio, no me interesa para nada su respuesta. Pero es evidente que hay gobiernos árabes que nos han chantajeado con el antiterrorismo.

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Leo un par de libros de historia magníficos: “Las Cruzadas”, de Geoffrey Hindley, e “Historia de los judíos” de Paul Johnson. Ambos son libros muy amenos, sencillos, aunque de muchas páginas. No se los recomiendo, o tal vez sí pero después de una explicación. Son libros terribles porque cuentan historias terribles. Uno puede llegar fácilmente a la conclusión de que estamos en un mundo de locos, de una crueldad inaudita, y de que esto no tiene solución. Y sin embargo, en el primer libro, uno retiene el nombre de Saladino y de Luis de Francia, porque en aquella vorágine de muerte y sadismo, hay quienes tratan de minimizar el posible daño. Y por el contrario, uno observa también personajes que complican y agravan la situación aún más de lo que ya estaba. Volviendo al día a día de hoy, ¿no tenemos la impresión de que también sucede lo mismo, al nivel que sea?…. Y es que, en ocasiones, aunque no se sepa bien qué hacer, con tan solo no hacer determinadas cosas, hemos cumplido. A veces se trata de comerte el ego y no estropear la situación todavía más.

El segundo libro, el de la historia de los judíos, todavía me ha impresionado más. ¡Qué poco cristianos hemos sido los cristianos con respecto a los judíos!… Qué horror y qué iniquidad sobre el pueblo judío a lo largo de la historia, por el solo hecho de ser judío. Qué patrañas y cuanta mentira. Y sin embargo, me quiero quedar con lo bueno: con la capacidad de esta gente para, a pesar de todo, innovar, sobrevivir, encontrar nuevos huecos de trabajo y ayudarse mutuamente, a través fundamentalmente de una capacidad de trabajo inmensa. Tiene que haber unos previos para desarrollarse y crecer, solemos decir. Y es cierto: pero esos previos no sé si son unos niveles mínimos de bienestar y seguridad, o la pura necesidad de evitar el hambre, la marginación y la aniquilación más absoluta. Y no sé si se puede crecer si no hay unos valores en nosotros que nos impulsan a hacerlo, a pesar de todo. Y muchos judíos mantuvieron esos valores, tal vez provindencialmente, a lo largo de los siglos.

Más allá de lo que hoy pueda estar pasando en Palestina, un libro que te hace reflexionar.

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Se ha muerto un buen amigo. Cáncer. He seguido el proceso de cerca. Compruebo lo traicionera que es esta enfermedad. El bajón se produjo casi de un día para otro, y luego se fue en una semana, en paz y dando las gracias a los que le rodeaban. Me quedo con dos llamadas de su mujer. La primera, al comprobar el repentino bajón: “no somos nada”… Y la segunda, a los minutos de fallecer, cuando me llamó para decirme: “se acaba de morir”… Y en ambos casos había algo de sorpresa en sus palabras, como diciendo: no puede ser. Fue así. Es así. Siempre es así. Rompiendo todas nuestras planificaciones, expectativas y visiones de la realidad. Y es entonces cuando uno topa con esas auténticas leyes que lo dominan todo y que terminan imponiéndose, muy a pesar de nuestras inútiles quejas.

También me llamó la atención con qué normalidad solemos hablar de las muertes ajenas:”era normal, tenía que lo que tenía, y algún día hay que morir”. Y sin embargo, cómo nos rebelamos cuando somos nosotros los afectados. También vi mucho amor y mucho afecto hacia Iñaki Arrarte, que era como se llamaba la persona que ha fallecido. Y comprobé la satisfacción que da hacer lo que toca en esas circunstancias, por más o menos difícil que sea lo que toca hacer.

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Hemos cerrado la matrícula del II Taller de Innovación Personal en Loyola, en Marzo. Con una sola distribución de mailing, se han cubierto las plazas en dos semanas. 25 personas. Se han apuntado de todos los sectores y ámbitos profesionales. Ha comenzado a funcionar el boca a boca. Es llamativo observar cómo trabaja la red. Satisfacción. El III Taller será del 13 al 15 de Mayo. He pensado alguna vez que tal vez puede ser un regalo que alguien haga a otra persona a la que quiere; de la misma manera que invitamos a un balneario, podemos hacerlo a ir a Loyola y pasar un fin de semana la mar de agradable, con todo perfectamente organizado.

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